Un día después de la cena que mantuvo en Olivos con el presidente Mauricio Macri, la líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, anticipó su participación en las legislativas de 2017. Aseguró que va a “dar la batalla política el año que viene en las urnas”.
"Tenía decidido irme de la política, estaba muy cansada, pero ahora sé que voy a dar la pelea política hasta el día de mi muerte", afirmó.
La diputada contó que el cambio de postura y la decisión de seguir en política ocurrieron “el día que ganó (Donald) Trump” en Estados Unidos. Para Carrió, implicó “una victoria del fascismo”.
En cuanto a los roces que protagonizó al interior de la alianza Cambiemos, de la que forma parte, aseguró que “comparte” con Macri "su voluntad de cambiar la mafia por una República" y que él persigue ese objetivo "porque quiere ser un gran Presidente".
"Él acepta que nadie me puede domesticar. Es la primera vez que puedo tener ese trato con alguien. Con Macri estamos unidos y somos sinceros", sostuvo Carrió, quien un día antes había mantenido una
charla de alrededor de tres horas con el Presidente en la residencia de Olivos.
El pronunciamiento de Carrió de cara a la campaña tuvo lugar en el Instituto Hannah Arendt, donde desarrolla su actividad académica, en un acto de reconocimiento al juez Leopoldo Schifrin, de la sala II de la Cámara Federal de La Plata, a quien definió como “uno de los maestros del derecho argentino, a quien le debemos el fallo histórico sobre imprescriptibilidad de los delitos de corrupción".
En medio de los elogios hacia Schifrin, no ahorró críticas para el presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti. "Tiene ideas siniestras", planteó Carrió al considerar que está detrás de la posible salida de Schifrin. “Es un disparate que se quiera jubilar a un juez a los 75, que es cuando se encuentra pleno en su función y cuando su sabiduría le permite descubrir el camino con mayor claridad", completó.