El proyecto aprobado por unanimidad durante la madrugada tiene como objetivo que los estudiantes de todos los niveles del país puedan adoptar un enfoque que permita comprender la interdependencia de los elementos que conforman e interactúan en el ambiente.
La flamante Ley de Educación Ambiental Integral se propone los siguientes objetivos: En primer lugar,
el abordaje interpretativo y holístico. Es decir, la educación ambiental debe ser pensada desde un enfoque que permita comprender la interdependencia de todos los elementos que conforman e interactúan en el ambiente, de modo de llegar a un pensamiento crítico y resolutivo en el manejo de temáticas y de problemáticas ambientales, el uso sostenible de los bienes y servicios ambientales, la prevención de la contaminación y la gestión integral de residuos.
El
valor de la biodiversidad es otro de los puntos y se supedita a reconocer la fragilidad que amenaza la sostenibilidad y perdurabilidad de los ecosistemas.
Existen
los principios de equidad y de igualdad, al tiempo del reconocimiento de la diversidad cultural, el rescate y la preservación de las culturas de los pueblos originarios: integrar la diversidad cultural en las estrategias pedagógicas y fomentar el respeto hacia las personas que aprenden, su diversidad, costumbres, modelos de pensamiento, esquemas y patrones culturales.
Tambien se enfatiza
la participación y formación ciudadana que intentará desarrollar procesos educativos integrales que orienten a la construcción de una perspectiva ambiental, en la cual los distintos conocimientos, valores y prácticas ambientales confluyan en una conciencia comunitaria de las problemáticas, y permitan fomentar la participación ciudadana.
Otro de los puntos esta dado en el cuidado del patrimonio natural y cultural con el objetivo de incluir la valoración de la identidad cultural y el patrimonio natural y cultural en todas sus formas.
Asimismo, tiende a considerar el abordaje de las problemáticas ambientales, es decir, sus interrelaciones económicas, políticas, culturales y sociales, y abordar el conflicto como una oportunidad de aprendizaje.
La educación en valores es otro de los puntos. La educación ambiental debe estar fundada en una ética que permita la construcción de un pensamiento basado en el respeto, la solidaridad, la integridad, la inclusión, la equidad y la igualdad.
Las cuestiones vinculadas al
pensamiento crítico e innovador y la concientización sobre el derecho constitucional a un ambiente sano también se encuentran en el espíritu de esta ley.