29.11.2022 / TRANSPORTE

Paro de subtes: la línea B estuvo interrumpida por una inesperada medida de fuerza casi cinco horas

El paro afectó al servicio entre las estaciones Leandro N. Alem y Juan Manuel de Rosas desde las primeras horas del martes hasta las 11.45. La protesta surgió a partir de un conflicto entre un supervisor de la empresa concesionaria del servicio y un delegado gremial.





La línea B de Subtes permaneció interrumpida este martes a raíz de un paro sorpresivo de trabajadores nucleados en la Unión Tranviarios Automotor (UTA). El servicio entre las estaciones Leandro N. Alem y Juan Manuel de Rosas permaneció paralizado desde las 7 de la mañana hasta las 11.45,  la medida de fuerza afectó a miles de pasajeros.

La protesta surgió a partir de un conflicto entre un supervisor de la empresa concesionaria del servicio y un delegado gremial. Según explicó la empresa Emova a través de un comunicado, hubo "una discusión entre un supervisor y un delegado gremial del taller Rancagua que incluyó agresiones mutuas, derivando en un conflicto que se agravó con intervención de los respectivos sindicatos y que aún no ha podido ser resuelta".

La compañía había señalado que realiza "gestiones ante las autoridades laborales con la finalidad de normalizar el servicio lo antes posible" y anunció la reanudación del servicio a las 11.45.  Por su parte, desde el gremio de metrodelegados indicaron que se mantenían al margen de este conflicto y que la medida de fuerza fue dispuesta por la UTA.



En las últimas semanas, el servicio de subtes se vio afectado por una serie de protestas y medidas de fuerza implementadas de manera escalonada en las diferentes líneas. La Asociación Gremial de Trabajadores del Subterráneo y Premetro (AGTSyP) inició estas medidas luego de que la empresa Emova (ex Metrovías) se negara al pedido de los trabajadores de  reducir la jornada laboral de 36 horas semanales a 30 y para pedir que se adquieran nuevas unidades "para reemplazar los trenes con asbesto".

Así, a principios de noviembre, los trabajadores iniciaron un cronograma de protestas que se fue inplementando en cada línea de subtes con apertura de molinetes y corte de servicio durante una hora.

Emova sostiene que esta reducción horaria “resulta inviable, ya que implica una disminución de 36 horas a 30 semanales, algo incompatible con una operación adecuada de este servicio esencial y por debajo de los niveles razonables de productividad”. En este sentido, sostuvieron que la jornada actual de seis horas diarias “incluye un tiempo de refrigerio y descanso”.