Las cinco fuerzas federales convocaron a una protesta conjunta para el próximo 2 de abril frente al edificio Centinela, sede de la Gendarmería, en una medida inédita que
reunirá por primera vez a efectivos de Prefectura, Gendarmería, Policía Federal, Policía de Seguridad Aeroportuaria y el Servicio Penitenciario Federal en reclamo por mejoras salariales y por la crisis que atraviesa la cobertura de salud del sector.
La protesta consistirá en un abrazo simbólico al edificio y se organiza a través de grupos internos y redes sociales, donde los uniformados vienen expresando su malestar por los ingresos que, aseguran, quedaron por debajo del costo de vida y obligan a muchos a buscar trabajos complementarios para sostener a sus familias.
A la situación salarial se suma el conflicto por la obra social Iosfa, que tras su desmembramiento dio origen a dos nuevas entidades para militares y fuerzas de seguridad, en medio de denuncias por falta de prestaciones, demoras en la atención y un sistema que aún no logra estabilizarse.
El malestar en las fuerzas también se produce en un contexto de cuestionamientos a la conducción del Ministerio de Seguridad, donde la ministra Alejandra Monteoliva enfrenta críticas internas por su manejo de los conflictos y por decisiones recientes que generaron tensiones tanto dentro del Gobierno como con sectores de las propias fuerzas.
Entre esos antecedentes se menciona su paso por la cartera de Seguridad de Córdoba, cuando la policía provincial protagonizó un acuartelamiento que derivó en una crisis institucional, un episodio que vuelve a ser recordado por funcionarios y referentes del área ante la actual escalada de reclamos.
A su vez, persisten las fricciones con la exministra Patricia Bullrich, a quien sectores de las fuerzas responsabilizan por haber impulsado mejoras salariales desiguales durante su gestión, lo que dejó diferencias entre rangos y entre distintas fuerzas que hoy resurgen como parte del trasfondo del conflicto.