01.01.2024 / Economía

Pandemia, guerra y sequía: el daño de las tres plagas del gobierno del Frente de Todos y la herencia para Milei

En un balance de gestión, Alberto Fernández consideró que le "faltó un poco más de suerte” porque tuvo que enfrentar la pandemia, la guerra de Ucrania y la sequía. Política Argentina habló con economistas para entender cuáles fueron los errores del Gobierno anterior y qué herencia le dejó a Javier Milei.

por Pilar Rodríguez Farías




Si algo se le puede conceder al expresidente Alberto Fernández es que su gobierno estuvo signado por situaciones atípicas. Durante sus cuatro años de gestión, el ex mandatario se encargó de remarcar que la pandemia por el COVID-19, la guerra entre Ucrania y Rusia y sus efectos sobre la economía global, y la sequía fueron “adversidades” que combatieron desde el Frente de Todos.

Incluso en su discurso de despedida, Fernández enumeró: “Priorizamos la salud, pusimos al Estado al cuidado de la gente, ayudamos a las empresas y millones de trabajadores pudieron mantener su salario mientras las empresas estaban cerradas. Con la guerra que dispararon los precios de la energía optamos por defender el trabajo. Ante la sequía, que nos privó de 23.000 millones de dólares, apostamos administrar las divisas para asegurar la importación de insumos que garantizaran la producción”. 

Pero, ¿se puede decir que realmente fueron las tres adversidades del anterior Gobierno las que explican por completo su desempeño? ¿Cuáles fueron los errores más grandes que cometió Alberto Fernández en materia económica? Política Argentina habló con los economistas Facundo Budassi, Noemí Brenta y Juan Valerdi que brindaron su visión al respecto.


PANDEMIA, GUERRA Y SEQUÍA: LAS CONSECUENCIAS

Noemí Brenta, doctora en economía e investigadora del Conicet especializada en relaciones económicas internacionales y en la deuda con el FMI, consideró en diálogo con Política Argentina que “el Covid, la guerra de Ucrania y la sequía fueron shocks externos que impactaron de manera muy adversa sobre la economía argentina”.

La pandemia mundial por coronavirus fue uno de los primeros problemas con los que se encontró Fernández y del que se recuerda el largo período de aislamiento que decretó en marzo y su frase: “Prefiero tener 10% más de pobres y no 100.000 muertos”.

Lo cierto es que, si bien Argentina contabilizó 130.472 muertes por Covid-19 (de acuerdo con la Universidad Johns Hopkins, que dejó de reportar en marzo de 2023) y logró ubicarse por debajo de países como Perú, Brasil y Chile, los efectos económicos fueron duros: el PIB del país cayó un 9,9% en 2020 por la caída de la actividad.



El Covid redujo el nivel de actividad, disminuyó las exportaciones y exigió aumentar el gasto público, cuando la recaudación caía porque es dependiente del nivel de actividad. Además, el gasto público debió aumentar para afrontar las cuestiones sanitarias como hospitales, equipamiento médico, respiradores, mascarillas, vacunas, etcétera, y también para compensar la caída de la facturación de las empresas y la caída de los ingresos laborales”, recordó Brenta, antes de señalar que “de no haberlo hecho así, la depresión económica hubiera sido todavía mayor”.

Además, la economista remarcó que antes del coronavirus “el país estaba sobreendeudado con el FMI y con los acreedores privados, con los que debió negociar una reestructuración en plena pandemia”.

“El sobreendeudamiento dejaba muy poco espacio fiscal para atender los gastos del Covid, pero se pudo hacer, recurriendo al Banco Central y a otras fuentes de financiamiento, además de reasignar partidas presupuestarias. La caída de la actividad y de los ingresos por el Covid incrementaron la pobreza, pero tras un aumento del desempleo en 2020, a partir de 2021 el empleo mejoró y la última cifra conocida es 5,7% de Población Económicamente Activa”, indicó.

Sobre la pandemia, el economista Juan Valerdi evaluó que al generar “una caída casi del 10% del PBI no hubo ningún tipo de beneficio desde el punto de vista económico, desde lo político se podría haber aprovechado para potenciar al Estado en sus roles y, sin embargo, sólo se hizo en el área de la salud”.

Y es que, como si fuera poco, en febrero de 2022 inició la guerra en Ucrania que provocó el aumento en los precios de los combustibles, en un país signado por la escacez de dólar luego se sumaría la caída de las exportaciones gracias a la histórica sequía consecuencia del fenómeno meteorológico de La Niña que afectó la campaña agrícola de 2022 y comienzos de 2023.

“La guerra de Ucrania implicó aumentos de los precios de la energía y de los alimentos, y desató un proceso inflacionario mundial que recién ahora está cediendo. Argentina es importadora neta de energía, su factura de hidrocarburos aumentó fuertemente con la guerra, y esos aumentos no fueron compensados con las subas de precios de las exportaciones porque los volúmenes cayeron a causa de la gran sequía. Esto significó, además, de reducción de los ingresos de divisas, calculados en un 25% respecto de la campaña anterior, reducción de la recaudación fiscal proveniente de los derechos de exportación, lo que dificultó aún más cerrar la brecha fiscal y de financiamiento del BCRA al Tesoro, abierta durante la pandemia”, resumió Brenta.



Para Facundo Budassi, economista del CEPA y docente de la Universidad Nacional de Rosario, los tres sucesos “golpearon muy fuerte la economía argentina y a la gestión de Alberto Fernández”. En comunicación con Política Argentina, señaló que si bien la pandemia y la guerra fueron catástrofes cursadas a escala global y que la sequía también la sufrieron otros países sudamericanos “Argentina a diferencia de los demás países se encontraba sin crédito externo para suplir o respaldar las emisiones de dinero de la pandemia y el cierre de las actividades, para hacerle  frente a los gastos superiores de combustible por la suba de costos, por la que Argentina tuvo que entrar un déficit externo para para poder suplirlo, y enfrentar la sequía que agrava la inestabilidad del tipo de cambio lo que te provoca tensiones inflacionarias como la que vimos durante todo el 2023”.

Los tres sucesos se dan en un país que estaba fuera de crédito externo, entonces ante una emergencia no pudo hacer lo que otros países hicieron que es colocar deudas porque estaba fuera de cualquier mercado mundial y ni siquiera pudo acceder al FMI porque ya tenía una deuda tomada por el Gobierno de Macri”, remarcó Budassi.

En ese sentido, insistió: “Estos tres sucesos catastróficos para todo el mundo se agudizaron más en la Argentina porque enfrentaba una escasez crónica de dólares sin financiamiento externo. Mientras las demás economías del mundo pudieron suplir todos estos escollos con financiamiento, Argentina no lo pudo hacer y terminó emitiendo dinero sin respaldo, experimentando la volatilidad del dólar y  tensiones inflacionarias que fueron escalando hasta este 120% que tuvimos anualizados en 2023”.

  CUÁLES FUERON LOS PRINCIPALES ERRORES ECONÓMICOS DE ALBERTO FERNÁNDEZ
  Al ser consultado por Política Argentina sobre los grandes errores del gobierno del Frente de Todos, Budassi consideró que el Gobierno falló en el control de divisas. “Hay cosas que se hicieron mal, que se pueden haber hecho mucho mejor, pero no hubo un Gobierno igual en las mismas condiciones para que podamos comparar. Se hizo lo que se pudo”, aclaró el economista.

En ese sentido, analizó: “Mirando hacia atrás nos damos cuenta que tenías un país con una economía hackeada por la escasez de dólares, esa escasez se da recurrentemente porque Argentina tiene una economía semi industrial que produce muchos bienes de lo que se consumen. Entonces, cuando crecés tenés que importar bienes intermedios para suplir la mayor demanda del crecimiento, recordemos que en 2021 la economía creció un 10% recuperando y superando en puntos porcentuales la caída de la pandemia”.

“La crítica a esto surgió de la (ex) vicepresidenta, cuando Cristina Kirchner dijo ‘hay que cortar con el Festival de importaciones’ era que el gobierno no había controlado bien para qué se pedían divisas a tipo de cambio oficial al Estado y con eso se fue un montón de superávit comercial que la Argentina había acumulado en el año de pandemia”, recordó.

  Para explicar esa dinámica, el economista del CEPA sostuvo que "se dilapidaron muchas reservas el año de pandemia por no cuidarlas" pero "también por un artilugio de las empresas multinacionales que pedían dólar a tipo de cambio oficial al Estado para pagar supuestas deudas en el exterior":

"Después descubrimos que, en realidad, eran remisión de utilidades a sus casas matrices, así que creo que el gobierno falló en el control”, remarcó Budassi, y amplió: “En una crisis pandémica donde vos tenés a toda la población controlada para cuidarla por temas de salud no controlaste tu principal enfermedad crónica: la escasez de dólares. Se fueron muchos dólares que podían haberse contenido, 2020 fue un año de superávit comercial y pasamos a déficit por no cuidar esas reservas”.
Noemí Brenta coincidió en que uno de “los principales errores económicos cometidos por el Gobierno anterior fue la permisividad en la salida de capitales en momentos de caída de las reservas”, aunque, además, agregó “las vacilaciones en temas como Vicentín” respecto a las idas y vueltas de Fernández, quien finalmente decidió dar marcha atrás con la expropiación de la empresa.

Por su parte, Valerdi no sólo mencionó a  Fernández a la hora de explicar los errores sino que sumó falencias del exministro de Economía Martín Guzmán y el ex ministro de Producción Matías Kulfas al “permitir que las grandes empresas continuaran con un libre albedrío respecto de la formación de precios, la generación de grandes ganancias y del ocultamiento de una parte importante de esas ganancias en sus balances para evadir impuestos”.

“Al mismo tiempo no se reforzó la discusión sobre la legalidad de la deuda externa tomada por Mauricio Macri para fomentar la fuga y para condicionar a la Argentina con el FMI y con los acreedores privados, esto permite, además, que hoy vuelva (Luis) Caputo al Ministerio de Economía después de haber sido un gran defactador de la Argentina", consideró el economista.

En esos términos, añadió: "Otro gran error económico es haber dejado a Miguel Pesce como presidente del Banco Central de estos cuatro año, una persona que manifestó públicamente en el Congreso sobre el FMI que la penal cambiaría era demasiado violenta y no la hizo aplicar jamás, no controló a los grandes exportadores y los dólares no ingresaron a la Argentina". 
 
QUÉ PANORAMA DEJÓ ALBERTO FERNÁNDEZ A JAVIER MILEI

Para Brenta, “el Gobierno anterior dejó una economía con problemas pero manejables, que no requieren el brutal tratamiento que hoy aplica el Gobierno actual”.



En números del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), la desocupación en el segundo trimestre de 2023 (último dato disponible) fue del 6,2%, el valor más bajo desde el comienzo de la serie estadística publicada a partir del 2004. Sin embargo, durante el primer semestre del 2023 (último dato disponible) la pobreza se ubicó en un 40,1% y la inflación acumuló sólo en noviembre un 160,9% interanual. Cifras que el presidente Javier Milei calificó en reiteradas ocasiones como “la peor herencia” por la cual habrá que “hacer un esfuerzo”, en referencia al brutal ajuste por devaluación que aplicó a días de asumir.

Para Valerdi, el panorama empresarial que hereda Milei es positivo para La Libertad Avanza. “Los cuatro años del macrismo ya habían acostumbrado a las empresas a que el Estado jugaba en su favor y los cuatro años de albertismo acostumbraron a las empresas a que, aún cuando un gobierno tiene signo peronista, puede jugar neutralmente y dejar que los monopolios y oligopolios se abusen de la población y de las pymes".

"Lo que le queda a Milei desde el punto de vista económico son monopolios absolutamente empoderados que han disparado la inflación para esquilmar a la población”, advirtió el economista en declaraciones a este portal.

En cambio, Budassi consideró que Milei tiene un panorama positivo gracias a las condiciones del país, aunque “es evidente que los conflictos internos y el desmanejo de las divisas dejaron una situación bastante compleja”.

La Argentina tiene un 2024 muy bueno por delante porque tiene posibilidades de exportar litio y minería, posibilidad de explotar aún más Vaca Muerta, ni hablar de yacimiento Palermo Aike en Santa Cruz que hay que investigar y producir; y los yacimientos en la costa atlántica cerca de Mar del Plata que también prometen ser otro Vaca Muerta. Y se fue la sequía, lo que va a permitir el próximo próximo mes una entrada de dólares muy importante”, enumeró.

Por eso, el economista del CEPA advirtió sobre la gestión libertaria: “Creo que el gobierno Milei exagera un poco la herencia. Sí dejó déficit fiscal, sí dejó un estrés externo en dólares, pero lo que viene es muy bueno y es demasiado bueno para Milei”.

En ese sentido, Budassi insistió en que este nuevo año “Argentina va a tener gas barato que podría utilizar para industrializar su estructura productiva y aparentemente con Milei esto no va a suceder”.

Es esos términos que el panorama “es demasiado bueno para alguien que quiere rifar la Argentina”, advirtió sobre el rumbo que toma la economía con Milei. “El país tiene un buen futuro y tiene una oportunidad histórica para dar un salto productivo y de agregación de valor como no habíamos tenido en la Argentina”, cerró.