29.08.2025 / RECHAZO

El repudio de los trabajadores de Firmat a una senadora libertaria que los culpó por los recortes que hizo la empresa

La referente libertaria defendió a la empresa Vassalli y atribuyó la responsabilidad a la “mafia sindical de la UOM”. Los trabajadores aseguraron que la huelga se debe a la falta de pago de sueldos y obra social.





La senadora bonaerense Florencia Arietto protagonizó un momento tenso en la ciudad de Firmat, Santa Fe, al intentar intervenir en una asamblea de trabajadores de la fábrica de cosechadoras Vassalli, donde los empleados terminaron echándola del lugar por atribuirles la responsabilidad de los salarios que adeuda la empresa y el recorte a la obra social.

Los trabajadores aseguraron que la huelga se realiza ante la ausencia de los salarios, así como de cobertura médica. “No tenemos nada que ver con la UOM”, aclararon, y denunciaron que desde abril no perciben aportes previsionales ni se les ha abonado el medio aguinaldo ni los incrementos acordados.

La legisladora, que actualmente integra La Libertad Avanza, había llegado a la ciudad para respaldar la empresa y denunciar lo que definió como la “mafia sindical de la UOM”. Sin embargo, la movilización de los 280 empleados y sus familias dejó en evidencia que la medida es una medida de fuerza frente a la acumulación de deudas salariales, estimadas en alrededor de un millón y medio de pesos por trabajador.



Durante la jornada, Arietto prometió reunirse con Abel Furlan, secretario general del sindicato, para “resolver el problema”. Los empleados, no obstante, insistieron en que las decisiones sobre la medida de fuerza dependen de ellos: “No tenemos sueldos ni obra social. Hay compañeros con cortes de luz y órdenes de desalojo”, señalaron. 

La visita de Arietto se desarrolló luego de que publicara en redes sociales que iba a “defender a una PyME bloqueada por la mafia sindical”, un mensaje que no fue bien recibido por los trabajadores. Entre los gritos y críticas que se escucharon estaban: “Caradura”; “¿Cuánto te pagaron?”; “Sinvergüenza” y “¡Tomátelas!”, reflejando el rechazo generalizado a su intervención.

Según los trabajadores, la compañía había ofrecido pagar parcialmente los salarios a través de la venta de máquinas terminadas, algo que nunca se concretó, configurando “otra mentira” para los empleados que Arietto defendió.