Los activos argentinos mostraron una recuperación en la última rueda de una semana marcada por la volatilidad global y la tensión geopolítica. En Wall Street, los bonos soberanos en dólares operaron nuevamente en alza y lograron dejar atrás cuatro jornadas consecutivas de bajas, mientras que los ADRs de empresas locales encabezaron un rebote que alcanzó picos del 5%.
Entre los títulos públicos bajo legislación extranjera se destacaron las subas de los Globales, con avances moderados pero sostenidos, al tiempo que los Bonares acompañaron la tendencia positiva. En ese contexto, el riesgo país elaborado por **J.P. Morgan** descendió hasta los 560 puntos básicos, una mejora aún insuficiente para que la Argentina recupere el acceso al financiamiento internacional en condiciones normales.
El clima de mercado también estuvo atravesado por definiciones externas. El
Fondo Monetario Internacional confirmó que enviará una misión técnica al país en febrero para avanzar con la revisión del programa vigente y negociar un waiver por el incumplimiento de la meta de acumulación de reservas. Desde el organismo destacaron, no obstante, el ritmo de compras de divisas del Banco Central, una exigencia histórica del Fondo y de los grandes bancos de inversión.
En el plano accionario local, el S&P Merval cortó una racha de cuatro caídas consecutivas y cerró la rueda con una suba superior al 1%, tanto en pesos como en dólares. Aun así, el balance semanal continuó en terreno negativo, reflejando la cautela de los inversores frente a un esquema económico sostenido por tasas elevadas y ajuste fiscal.
Los ADRs acompañaron el rebote con fuertes avances, liderados por
Edenor, Banco Macro y BBVA. La reacción positiva del mercado contrastó con un trasfondo que sigue mostrando límites estructurales: sin crecimiento sostenido ni dólares genuinos, la baja del riesgo país aparece, por ahora, más como un alivio táctico que como un cambio de tendencia duradero.