16.01.2026 / POLEMICA

Insólito: el Gobirno designó a Fernando Iglesias como embajador ante la Unión Europea



El exdiputado del PRO sumó la representación ante la UE a su reciente nombramiento en Bélgica. El Ejecutivo justificó la doble función en un supuesto ahorro de recursos y en la continuidad diplomática, en la antesala de la firma del acuerdo Mercosur–UE.






El Gobierno oficializó la designación de Fernando Iglesias como representante argentino ante la Unión Europea, apenas una semana después de haberlo formalizado como embajador en Bélgica. La decisión quedó plasmada en el decreto 18/2026 y habilitó al dirigente a ejercer ambas funciones en simultáneo desde Bruselas.

Según el texto publicado en el Boletín Oficial, el doble nombramiento respondió a la necesidad de garantizar la continuidad de la representación diplomática y a un “ahorro genuino del gasto público”, argumento que el Ejecutivo repitió en distintas áreas del Estado desde el inicio de la gestión de Javier Milei. El decreto llevó también la firma del canciller Pablo Quirno.

La oficialización ocurrió en la antesala de la firma del demorado acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, prevista para este fin de semana en Asunción, con la presencia de Milei y de los presidentes de Uruguay y Paraguay. En ese contexto, el Gobierno buscó mostrar una señal de alineamiento político y diplomático con el bloque europeo.

Iglesias ya había tenido participación activa en ese proceso. En octubre pasado, cuando presidía la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados, viajó a Bruselas para mantener reuniones bilaterales con autoridades belgas y con representantes del Parlamento Europeo, donde el acuerdo Mercosur–UE y la apertura comercial ocuparon un lugar central de la agenda.

Tras confirmarse su llegada a la embajada en Bélgica, el exlegislador celebró el cargo y lo definió como “un gran honor y un enorme desafío”, en línea con el discurso oficial de “apertura y cambio”. Ahora, con dos representaciones concentradas en una sola figura, el Gobierno profundizó una estrategia diplomática que priorizó el ajuste y la sintonía ideológica por sobre la tradición profesional del servicio exterior argentino.