02.03.2026 / Tensión en Casa Rosada

Desconcierto y reproches internos en el Gobierno por la liberación de Nahuel Gallo

La liberación del ciudadano argentino Nahuel Gallo expuso fisuras en la coordinación interna del oficialismo. El presidente Javier Milei y su entorno se enteraron por un comunicado de la AFA en redes sociales, lo que desató pases de factura hacia el canciller Quirno, Patricia Bullrich y el asesor Santiago Caputo.




La confirmación de la liberación de Nahuel Gallo no llegó a la Casa Rosada por los canales diplomáticos habituales ni por un parte oficial del Gobierno. Según fuentes oficiales, el propio presidente Javier Milei y varios de sus ministros se enteraron por un comunicado publicado por la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) en la red social X (ex Twitter) y la noticia cayó como un baldazo de agua fría en el entorno presidencial.

Así las cosas, la "notificación" que le llegó a Milei como a cualquier hijo de vecino activó naturalmente reproches internos por la falta de coordinación y de información en un caso que el Ejecutivo había seguido de cerca en el plano público. El expediente "Gallo" era y es un tema de agenda Patricia Bullrich, para el Gobierno. 

El primer apuntado fue el canciller Quirno. De acuerdo con versiones que circulaban este domingo en despachos oficiales, el ministro de Relaciones Exteriores desconocía por completo las gestiones que la AFA llevaba adelante para lograr la liberación del ciudadano argentino. Se habría enterado de la novedad mientras ingresaba al Congreso para presenciar el discurso presidencial y, minutos después, publicó un mensaje en redes agradeciendo distintas gestiones, aunque sin mencionar a la AFA.

“En cualquier otro gobierno, el canciller renuncia al día siguiente”, deslizó una fuente con acceso a la mesa chica. Sin embargo, agregan que Milei optaría por sostenerlo para no exhibir debilidad frente a Claudio “Chiqui” Tapia, presidente de la AFA, en medio de una relación tensa con el mundo del fútbol.

Otra de las funcionarias señaladas fue la ministra de Seguridad, Bullrich. La titular de la cartera había convertido el caso de Nahuel Gallo en una bandera pública, con contactos frecuentes con la familia y declaraciones reiteradas reclamando su liberación. Sin embargo, tampoco fue informada de las gestiones que desembocaron en el desenlace.

En el entorno presidencial, donde miran con recelo el creciente protagonismo político de Bullrich, algunos le atribuyen falta de operatividad en un expediente sensible que terminó siendo capitalizado por un actor externo al Gobierno. Para el oficialismo, el episodio representó un golpe inesperado en términos políticos y comunicacionales.

El tercer nombre que sobrevoló las conversaciones fue el de Santiago Caputo, asesor clave del Presidente y señalado como uno de los arquitectos del esquema de comunicación y estrategia digital del oficialismo. Pero además del tema redes, puertas adentro no pocos recordaron el amplio aparato de monitoreo y análisis que el Gobierno montó desde la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE).

“Eficaces para el patrullaje en redes, pero esta vez no pudieron anticipar ni amortiguar el impacto”, ironizó un dirigente cercano a las bancadas oficialistas. La frase que más se repitió en los pasillos fue tan cruda como gráfica: “¿En qué se gasta la plata de la SIDE?”.

La liberación de Nahuel Gallo, celebrada por su entorno y por amplios sectores políticos, dejó así una secuela interna inesperada. Más allá del resultado positivo del caso, el episodio abrió interrogantes sobre los canales diplomáticos, la coordinación entre áreas sensibles del Ejecutivo y el equilibrio de poder dentro de un gobierno que busca mostrarse compacto, pero que empieza a exhibir tensiones en momentos clave.