En la antesala de una licitación clave de deuda en pesos, el dólar oficial avanzó con cautela y evitó generar tensiones en el mercado cambiario. La cotización mayorista subió apenas hasta los $1.444,50 y se mantuvo más de 8% por debajo del límite superior de la banda de flotación, en un contexto de expectativas contenidas y señales de coordinación desde la política económica.
El comportamiento del tipo de cambio se dio a contramano de otros comienzos de año, con una marcada estabilidad impulsada por el exceso de oferta de dólares. En el segmento minorista, el dólar oficial se movió en torno a los $1.465, mientras que los dólares financieros mostraron un desempeño dispar y el blue retrocedió, reflejando la ausencia de presión sobre el frente cambiario.
Las tasas de interés de corto plazo acompañaron este clima de calma. Tanto la caución a un día como las operaciones de REPO se ubicaron cerca del piso definido por el Banco Central, alrededor del 20%, una señal que el mercado leyó como parte del proceso de recomposición de liquidez tras semanas de tensión financiera.
Este escenario resultó funcional para la Secretaría de Finanzas, que enfrentó una licitación decisiva para renovar vencimientos por unos $9,4 billones. En la city predominaron las expectativas de un elevado nivel de rollover, favorecido por la descompresión del faltante de pesos y la baja de los rendimientos de corto plazo.
La estabilidad cambiaria también le permitió al Banco Central volver a sumar reservas. La autoridad monetaria compró más de 30 millones de dólares en la jornada y acumuló cerca de 1.050 millones en lo que va de enero, un desempeño atípico para esta etapa del año que reforzó la sensación de un verano financiero sin sobresaltos.