28.01.2026 / ECONOMIA

Aumentos en cadena para febrero: transporte, alquileres y prepagas vuelven a presionar el bolsillo


Con subas ya confirmadas en colectivos, subte, alquileres, medicina prepaga y servicios de telecomunicaciones, febrero arranca con una nueva ronda de ajustes en servicios esenciales. Las actualizaciones llegan antes de conocerse el dato oficial de inflación de enero y consolidan un esquema de incrementos mensuales que impacta de lleno en los ingresos.





El transporte público encabezó la lista de aumentos. En la Ciudad de Buenos Aires, el boleto de colectivo subió 2,8%, mientras que en la provincia el ajuste alcanzó el 4,5% desde el 1° de febrero. El boleto mínimo en territorio bonaerense pasó a $721,08 y los tramos más largos superaron los $980. En paralelo, el subte en CABA también registró una suba y el pasaje con SUBE registrada se ubicó en $1.336, en un contexto de tensión con el sector y negociaciones salariales aún abiertas.

Los alquileres volvieron a mostrar incrementos significativos, con un impacto desigual según el tipo de contrato. Aquellos que aún se rigen por la derogada Ley de Alquileres tuvieron un ajuste anual del 34,6% según el Índice de Contratos de Locación. En los contratos firmados tras el DNU, los aumentos trimestrales, cuatrimestrales o semestrales oscilaron entre el 6% y casi el 13%, lo que llevó los valores mensuales por encima de los $540.000 en muchos casos.

La medicina prepaga aplicó en febrero una suba de hasta 2,8% en las cuotas, que también alcanzó a los copagos. Las empresas informaron los nuevos valores a sus afiliados y el ajuste se sumó a una seguidilla de incrementos mensuales que, en los últimos dos años, reconfiguró el acceso al sistema privado de salud para amplios sectores de la clase media.

A estos aumentos se agregaron los de cable, internet y telefonía, con subas de entre 2,8% y 3,5%, y la puesta en marcha del nuevo Registro de Subsidios Energéticos Focalizados para gas y electricidad. El esquema buscó suavizar los picos estacionales, aunque dejó abierta la incógnita sobre el impacto final en las facturas. Así, febrero comenzó con un nuevo ajuste generalizado que volvió a tensionar el consumo y el poder adquisitivo, en un escenario donde la desaceleración inflacionaria todavía no se tradujo en alivio cotidiano.