La Gendarmería Nacional interceptó actividad proveniente del teléfono de Fernando Sabag Montiel mientras el acusado ya se encontraba detenido por el intento de asesinato de Cristina Fernández de Kirchner, lo que llevó a la jueza federal María Eugenia Capuchetti a disponer nuevas medidas para establecer en manos de quién estuvo el dispositivo en un tramo considerado clave para la investigación.
Según el informe forense elaborado a partir de material remitido por el Tribunal Oral Federal y presentado por especialistas de la PSA y el Ministerio Público Fiscal, el celular mostró movimientos a las 22:38 del 1 de septiembre de 2022, cuando Sabag Montiel había sido detenido una hora y media antes tras intentar dispararle a la entonces vicepresidenta frente a su domicilio en Recoleta.
El análisis técnico detectó el “ingreso a la red inalámbrica del shopping Abasto” y la recepción de un correo electrónico de validación, además de la eliminación de datos vinculados a la cuenta de Instagram del acusado cerca de la medianoche, una secuencia que se produjo antes de que el teléfono quedara formalmente bajo resguardo judicial, algo que recién ocurrió a las 00.23 del día siguiente.
Entre otras cosas, la reconstrucción del procedimiento expuso contradicciones entre los testigos sobre el estado del aparato y su manipulación, en un marco donde algunos efectivos y peritos denunciaron amenazas.
Actualmente, la causa ya cuenta con condenas firmes: Sabag Montiel recibió 14 años de prisión y su ex pareja Brenda Uliarte fue sentenciada a 8 años, en un expediente que aún arrastra interrogantes sensibles sobre fallas en los controles iniciales.