Luego de interrumpir una racha de ocho ruedas consecutivas en alza, el dólar oficial volvió a repuntar este miércoles. De todos modos, el movimiento se dio dentro de un esquema de mayor holgura cambiaria, con un tipo de cambio que se mantuvo claramente por debajo del techo de la banda de flotación y sin señales de tensión inmediata.
En el segmento mayorista, el dólar avanzó $4,5 y cotizó en $1.448,5, lo que lo dejó a un 8,5% del límite superior de la banda. La suba resultó moderada y apenas superó el cierre de la semana anterior, cuando la cotización había acumulado un incremento cercano al 1%. En el canal minorista, el Banco Nación ubicó el dólar vendedor en $1.465, mientras que el promedio informado por el BCRA se posicionó en $1.467,7.
Los dólares financieros también mostraron un comportamiento contenido. El MEP retrocedió 0,2% hasta $1.457,95, mientras que el contado con liquidación subió 0,3% y cerró en $1.496,85. En paralelo, el dólar blue se mantuvo en $1.460, con una suba de $10 respecto del cierre previo, sin alterar el clima general de calma.
En el mercado de futuros predominó una tendencia negativa, reflejo de expectativas acotadas de corrección cambiaria en el corto plazo. Para abril, el tipo de cambio esperado se ubicó en $1.545 y para julio en $1.652, niveles que el mercado considera compatibles con el actual esquema de intervención y control.
Detrás de esta estabilidad aparece nuevamente el rol del Banco Central, que durante la última semana de enero compró u$s179 millones y cerró el mes con adquisiciones netas por u$s1.158 millones, el mejor resultado mensual desde febrero del año pasado. La liquidación del complejo agroexportador y el ingreso de dólares por emisiones de deuda corporativa permitieron reforzar reservas y sostener, al menos por ahora, un escenario de calma cambiaria que el Gobierno busca exhibir como uno de sus principales logros económicos.