El Gobierno nacional dictó este miércoles la conciliación obligatoria en el conflicto con el sindicato de conductores de trenes La Fraternidad y desactivó el paro que estaba previsto para este jueves en todo el país. La medida garantiza la prestación del servicio ferroviario y abre un plazo de negociación de 15 días.
La resolución fue dispuesta por el Ministerio de Capital Humano y comenzó a regir desde la medianoche, en el marco de una escalada de tensiones por reclamos salariales y condiciones laborales. Con esta decisión, el Ejecutivo buscó evitar el impacto de la huelga en millones de usuarios del transporte público.
Desde La Fraternidad confirmaron que acataron la conciliación, aunque mantuvieron intacto el reclamo. El gremio sostuvo que el conflicto persiste y advirtió que la medida oficial no resuelve el deterioro del poder adquisitivo de los trabajadores del sector.
El paro había sido anunciado luego del fracaso de las negociaciones paritarias y se sumaba a un clima de creciente conflictividad sindical frente al ajuste impulsado por el Gobierno. La dirigencia sindical remarcó que la conciliación no implica una renuncia a las demandas ni una conformidad con la oferta salarial.
Durante el período de conciliación, las partes deberán retomar el diálogo bajo la supervisión de la cartera laboral. Mientras tanto, el Gobierno ganó margen para descomprimir un frente sensible, en un contexto de tensión social marcado por recortes, licuación de ingresos y creciente malestar en los servicios públicos.