Según una nota de DiarioAR, Guillermo Francos integra el directorio en representación del Estado mientras ejercía como jefe de Gabinete, aunque sin cobrar honorarios por una norma no escrita que algunos gobiernos aplican por decoro. La situación cambió tras los movimientos internos del Ejecutivo: el vocero Manuel Adorni ocupó la silla principal por la “acción de oro” estatal y Francos permaneció como director titular, lo que habilitó el cobro de una remuneración que, medida en dólares, se mantiene en niveles inusuales para el mercado local.
El 30 de abril de 2025, el directorio de YPF fijó un presupuesto anual de $11.000 millones para once directores y dos revisores de cuentas. El presidente y CEO, Horacio Marín, concentra una porción superior al promedio por su doble función ejecutiva. Entre las sillas mejor remuneradas figuran las de los representantes del Estado nacional.
En una entrevista concedida en Punta del Este, Francos describió su nueva etapa con frases que contrastan con el ingreso que percibe: “No es fácil el ocio después de tantos años de estrés en la política… A veces el día se hace largo, pero es cierto, se siente el alivio de andar suelto de equipaje”. Según fuentes que conocen el funcionamiento de la empresa, la carga de trabajo de los directores se limita a un par de horas cada dos semanas.
La continuidad del exfuncionario en YPF corona más de cuatro décadas de cargos estatales en gobiernos de distinto signo. Mientras el oficialismo defiende un ajuste que recorta derechos laborales y salarios, uno de sus hombres fuertes consolida ingresos millonarios en la principal empresa energética del país, bajo la administración de Javier Milei.