El presidente de Colombia, Gustavo Petro, encabezó una movilización en la Plaza de Bolívar, en Bogotá, donde defendió el aumento del salario mínimo y lanzó una consigna que resumió el mensaje del día: “Ni un peso atrás”.
Cómo se fijó el salario mínimo
En Colombia, el salario mínimo se define cada año mediante una mesa de concertación entre Gobierno, empresarios y centrales sindicales. Si no hay acuerdo antes del 30 de diciembre, el Ejecutivo queda habilitado a fijarlo por decreto.
En esta oportunidad no se alcanzó consenso entre las partes, y
el Gobierno decidió establecer un aumento de manera unilateral del 23,78%. Petro argumentó que la suba era necesaria para preservar el poder adquisitivo frente al costo de vida y sostuvo que el crecimiento económico debía acompañarse con mejoras en los ingresos laborales.
Sectores empresariales cuestionaron la magnitud del incremento y advirtieron sobre su impacto en el empleo formal y en pequeñas y medianas empresas. También se presentaron demandas judiciales que pusieron en discusión la legalidad del procedimiento y algunos aspectos técnicos del decreto.
Rechazo de la Justicia
El debate escaló cuando decisiones judiciales recientes abrieron interrogantes sobre la implementación de la medida y el alcance de ciertos artículos vinculados a actualizaciones automáticas de contratos y tarifas atadas al salario mínimo.
Aunque el aumento no fue anulado, los fallos encendieron una disputa institucional sobre las competencias del Ejecutivo y los límites de la regulación económica vía decreto. Desde el Gobierno sostienen que actuaron dentro de las facultades previstas por la ley cuando no hay acuerdo tripartito.
Movilización a Plaza de Bolívar
La movilización en la Plaza de Bolívar y en muchos puntos del país tuvo un fuerte contenido simbólico.
Petro se sumó a las marchas y presentó el aumento salarial como una decisión en defensa de los trabajadores frente a presiones empresariales y judiciales.
Para el oficialismo, la medida forma parte de una agenda de redistribución del ingreso y fortalecimiento del mercado interno. Para la oposición, en cambio, el incremento podría generar distorsiones económicas en un contexto de desaceleración.
El salario mínimo en Colombia tiene un peso significativo en la economía porque funciona como referencia para múltiples pagos, contratos y aportes. Por eso, cualquier modificación impacta más allá de los trabajadores formales que lo perciben directamente.
La discusión sobre el salario mínimo se convirtió en uno de los frentes más visibles del pulso entre el Ejecutivo, sectores empresariales y parte del Poder Judicial. Con la consigna “Ni un peso atrás”, Petro buscó cerrar filas en torno a una medida que trasciende lo salarial y se proyecta como parte de la disputa más amplia sobre el rumbo económico del país.