Diego Flores: “Sin industria el Conurbano no camina”
A partir del lanzamiento del libro Fan del Conurbano, uno de los creadores de The Walking Conurban analiza la identidad bonaerense, la crisis industrial y la disputa por el espacio público.
Diego Flores es uno de los creadores de The Walking Conurban, un proyecto cultural nacido en redes sociales que se transformó en una referencia para pensar el Conurbano bonaerense desde adentro. A través de caminatas, registros fotográficos y crónicas urbanas, proponen una narrativa que desarma los clichés sobre el territorio más poblado del país y lo reivindica como espacio de identidad, memoria y producción cultural. Su trabajo dialoga con artistas, periodistas y vecinos, y hoy se expande al formato libro.
Esa experiencia hoy se plasma en Fan del Conurbano, un libro que reúne una selección de imágenes del proyecto curadas por el artista Marcos López y que funciona como archivo visual y como declaración de pertenencia. Su trabajo dialoga con artistas, periodistas y vecinos, y ahora encuentra en el formato libro una nueva forma de circulación.
En diálogo con Política Argentina, nos cuenta en detalle el crecimiento de esa experiencia y algunas reflexiones sobre el presente y el futuro de ese territorio.
Para quienes todavía no lo conocen, ¿qué es The Walking Conurban?
Es una cuenta principalmente de Instagram y de Twitter que retrata, a través de imágenes, el conurbano bonaerense. Nace como una cuestión más lúdica, sin un objetivo, más como una cuestión de entrecasa y entre amigos. Y mientras el proyecto empieza a crecer, y nosotros nos empezamos a cebar un poco por el feedback con la propia gente que empezaba a interactuar con la cuenta de Instagram, empezamos a acrecentar el proyecto y a ramificarlo a distintas cuestiones.
- ¿Cómo cuáles?
Desde series de televisión, entrevistas, un libro que está por salir próximamente. Una serie de cuestiones que empezamos a desarrollar siempre alrededor del territorio del conurbano bonaerense y también de esa cuestión iniciática, lúdica. Empezamos a estudiar el territorio y a tratar de entenderlo, por lo menos complejizar la mirada que teníamos nosotros mismos del territorio conurbano, vinculada sobre todo a la construcción que hace de ese territorio los medios de comunicación. Entonces vimos que esa imagen y esa caricatura de la que nosotros éramos parte del conurbano bonaerense podía cuestionarse o complejizarse. Bueno, a partir de eso nace el multiverso de Walking Conurbano, un multiverso corto, escaso, pero multiverso al fin.
- ¿Cómo surgió la iniciativa de hacer un libro?
Bueno, hay una intervención claramente vinculada al fetichismo de la mercancía. Algo de poder tocar y de tener un objeto que estuvo vinculado a lo digital. Por supuesto que la experiencia es distinta, el pasaje a lo tangible es diametralmente distinto a lo virtual. Produce otra experiencia, otra cercanía. Más allá de eso, también encontramos otras cuestiones al pasarnos al papel, que es la limitación. La virtualidad te da la posibilidad de poner una cantidad de fotos infinitas. En nuestro caso, el libro exigía una selección, una curaduría y además también una responsabilidad en esa curaduría, de qué relato íbamos a construir a través de las imágenes del conurbano bonaerense. Porque The Walking Conurbano tiene un componente lúdico muy presente de poder gozar de ese territorio que también padecemos y que padece tanta gente.
- ¿Y cómo fue esa experiencia?
La experiencia de esa transposición de lo digital al papel exigía ese tipo de decisiones que fuimos tomando y que creemos que es representativa, primero, de la página; y en segundo orden también del conurbano bonaerense. Porque hay una cuestión bastante variopinta en relación a las imágenes que fuimos subiendo y todo esto tiene que ver también con la intervención de la gente que nos ayudó a armar el libro, porque nos encontramos con un montón de limitaciones propias, vinculadas al desconocimiento. No sabíamos cómo se hacía un libro ni qué tenía que tener relación una imagen con la otra. Para nosotros era un cúmulo de imágenes. Estas experiencias nos sirvieron para pensar eso y deconstruir también un relato y un discurso en base a las imágenes del conurbano.
- ¿Hay algo del Conurbano que el mileísmo no logra entender?
Me parece que es difícil entender al Conurbano en sí y eso excede a Milei. Pero quizás Milei agudiza esa falencia, que es un territorio complejo por su composición histórica, por el atravesamiento de quienes van a habitar y conformar el conurbano bonaerense en relación a cómo se constituye el territorio vinculado a las migraciones internas, transoceánicas, de países limítrofes. Toda una serie de culturas de gente que viene con sus prácticas, con sus identidades, con sus idiosincrasias y de golpe se encuentran conviviendo a escasos metros unos de otros. Eso, en principio, es difícil de amalgamar. Es difícil tomar políticas públicas alrededor del conurbano bonaerense por esa complejidad. De hecho, una de las cuestiones por las que siempre se viene pensando y repensando es cuál es la identidad bonaerense. Bueno, es complejo, ¿no? Creo que Martín Caparrós en El Interior se preguntaba: ¿qué tengo que ver yo, que vivo en Palermo, con un tipo que vive en Jujuy, en el valle? ¿Qué tengo que ver? Pero no lo decía de manera despectiva, sino diciendo ¿qué nos une? El idioma y no mucho más, digamos. Nuestra zona de circulación, de pertenencia y demás son distintas. Nuestra relación con el territorio, con el campo, es distinta.
Un poco pasa eso en la provincia de Buenos Aires y también dentro del conurbano bonaerense, donde conviven a pocos metros tipos multimillonarios que viven en barrios cerrados y gente que se dedica a la ganadería. Esa complejidad es difícil de pensar o de repensar. Ahora bien, el conurbano bonaerense está atravesado, y son días álgidos alrededor de eso, por la industrialización. El conurbano bonaerense crece alrededor de las industrias, entonces las políticas anti industriales provocan el deterioro no solo del territorio, sino de las condiciones de vida de quienes lo habitan.
- ¿En qué se ve esa falencia para pensar el Conurbano?
Hay una falta de ideas en relación a la construcción de lo comunitario, de lo comunitario en relación a la comunidad, a la interacción entre sujetos. El mileísmo, desde su concepción filosófica, aboga por un individualismo ensimismado y una suerte de hombre que se hace a sí mismo. Me parece que eso rompe, no solo se está hablando mucho del tejido industrial, sino también del tejido social al interior del conurbano, donde todavía en muchos lugares, sobre todo en las periferias, la comunidad es indispensable para diferentes prácticas. Evitando caer en romanticismos, pero donde no hay asfalto muchas veces es el vecino quien te acerca al asfalto, a la primera calle asfaltada para que tengas acceso a un bondi. Todas esas cuestiones que se construyen con los años a través de lazos comunitarios se empiezan a resquebrajar. Hace poco subimos un video donde los vecinos cortaron la calle, no sé si con permiso municipal o no, y armaron como una suerte de parque acuático. Juntaron un montón de pelopinchos y la pusieron al largo de la calle. Todas esas cuestiones refuerzan el lazo comunitario e implican que los vecinos no estén en sus casas solamente, sino que también tengan una vida hacia afuera y en la calle. Y eso se ve en el conurbano, en la disputa del espacio público, en la disputa de la vereda y demás. En el conurbano fue vital la idea de los lazos comunitarios para construir el territorio. Repito, no solo para la interacción entre familias o entre vecinos, sino para que llegue el tendido eléctrico, por ejemplo.
- Después de tanto trabajo sobre el área, ¿encontraron una identidad conurbana?
Creemos que las identidades en el conurbano son múltiples y que cuesta encontrar variables que aúnen una identidad conurbana. Un poco por lo que te contaba anteriormente. El territorio es hiper diverso, zonas industriales, comerciales, centros parecidos a la ciudad de Buenos Aires conviven con tracción a sangre, gente que se dedica a la ganadería, sectores donde se cultivan flores. Es muy variado el territorio. Casi todas las conurbanizaciones tienen esta característica que es difícil encontrar una identidad. Si tuviera que pensar en una variable o una problemática que atraviesa todo el conurbano es el transporte.
- ¿Por qué el transporte?
La relación entre tiempo, espacio y distancia complica o causa los mismos efectos en personas de clase media-alta que viven en barrios privados de zona norte, en personas que viven en Solano y tienen que tomarse tres colectivos para llegar. Por supuesto que es mucho mejor viajar en una 4x4 con aire acondicionado que tomarse tres colectivos. Pero el problema de la distancia sigue siendo un problema que atraviesa al conurbano bonaerense por una serie de cuestiones que van desde políticas públicas vinculadas al transporte centralista, a decisiones políticas, sobre todo tomadas en la década del ´70, que se volcaron a la construcción de autopistas y no al desarrollo del transporte público, ferrocarriles y demás. Ahí me parece que hay un vector que es común a casi toda la población del conurbano bonaerense. Después es difícil, la identidad es eso, es inasible. Generalmente se trata de cercenar y se dice: "bueno, conurbano, cumbia, delincuencia, carencias". Y uno dice, no, pará, es equivocado tomar solo esos elementos, que por supuesto existen. Pero para construir una idea, un ideario o un fenotipo de lo que es el habitante del conurbano está cerrada y no aborda la complejidad que requiere pensar el territorio.
- ¿Cómo te imaginás el Conurbano dentro de diez años?
Me lo imagino extendiéndose. Las charlas que hacemos con Pedro Saborido sobre el conurbano se llaman Universo Conurbano. Porque, como el universo, el conurbano está en expansión. Los procesos de conurbanización no se detienen salvo que existan límites taxativos en términos naturales o artificiales creados por los humanos. Por lo cual estimo que se va a seguir extendiendo porque son los procesos lógicos de la urbanización en sí.
- ¿En qué lo podés ver eso?
Nos llamó la atención con el último censo que estuvimos viendo nosotros con Guille, que es mi compañero de The Walking Conurban, estimábamos un crecimiento más grande en términos de números del conurbano y nos dimos cuenta de que no, que no creció tanto como se estimaba y eso tiene que ver con que crecieron los conurbanos de otras provincias por distintas cuestiones, tecnologización, la posibilidad de laburar a distancia y demás. Pero me parece que va a ser más grande, más extenso, y que sí es necesario pensar una serie de políticas a largo plazo que excedan los cuatro u ocho años de gobernabilidad para pensar esto. Qué políticas públicas se van a tomar alrededor del territorio más poblado del país. Porque el conurbano bonaerense, contrario a lo que se piensa, sigue siendo el territorio más receptivo. Si no hay laburo, condiciones dignas de vivienda y demás, va a ser un problema ver en qué condiciones va a vivir la gente. No solo son las condiciones materiales, sino las expectativas de vida de las que hacen que la gente emigre y se quede en un lugar. Si no hacemos esa tarea vamos a encontrar que se van a acrecentar las problemáticas y los conflictos que hoy existen en el conurbano y quizás algunos que todavía hoy no se hayan manifestado. Sin industria el conurbano no camina, no se desarrolla, no crece, está inminentemente atado al desarrollo del territorio. Ya tuvimos una experiencia con el menemismo, donde el territorio se volcó a los servicios y cuando se agotó el consumo, el mercado interno de esos servicios, se pauperizaron las condiciones de vida.
Me parece que se tienen que pensar políticas públicas de trabajo, de desarrollo. Y también la posibilidad de descentralizar para que no toda la gente esté viniendo a la provincia de Buenos Aires y pueda desarrollar sus proyectos de vida en sus provincias. Para eso también las provincias tienen que pensar cómo reconvertir sus sistemas productivos. Porque ahí aparece siempre lo mismo que es echarle la culpa al conurbano: “che, que no se conurbanice la Argentina”. Bueno, pará, estuvo recibiendo migración de tu provincia. Seamos un poco más benevolentes con ese territorio que recibe a la gente que vos no supiste retener. Nosotros siempre nos paramos en las condiciones que hacen que la gente emigre, la culpa nunca es del migrante. Siempre son las condiciones que los expulsan. Entonces me parece que si he de imaginarme un territorio acá al futuro, espero que sea con una serie de políticas públicas, económicas y también de los sectores privados que motorizan en parte a la provincia y al territorio que tengan que ver con eso, con el trabajo y las condiciones de vida de las personas.