El dólar oficial operó en la última rueda de la semana por debajo de los $1.400 para la venta en el segmento minorista, su valor más bajo desde fines de septiembre. En el mercado mayorista, la divisa cedió $15 y se ubicó en $1.374, con una brecha del 16,2% respecto del techo de la banda cambiaria, fijado en $1.595,93. En lo que va del mes, el tipo de cambio acumula un descenso cercano al 4%.
En el mostrador del Banco Nación el billete se vendió a $1.395, mientras que el promedio de entidades que releva el Banco Central de la República Argentina marcó $1.410,57. El dólar tarjeta se ubicó en $1.833. En paralelo, el blue cayó a $1.430 y los financieros acompañaron la tendencia: el MEP operó en $1.404,31 y el contado con liquidación se mantuvo en torno a $1.447,09.
La baja se explicó por una afluencia de dólares atípica para esta época del año, potenciada por emisiones externas del sector corporativo que incrementaron la oferta en el mercado formal. Esa dinámica permitió planchar el tipo de cambio y, al mismo tiempo, facilitar compras de reservas sin presiones alcistas visibles sobre la cotización.
Sin embargo, mientras el Gobierno celebra la estabilidad nominal, el trasfondo muestra tensiones. El Banco Central continúa comprando divisas, pero las reservas no reflejan una mejora sostenida y el enfriamiento de la actividad empieza a sentirse en sectores clave. La foto del dólar calmo convive con una economía real que no encuentra piso y con un clima de incertidumbre que excede la cotización diaria.