20.02.2026 / POLEMICA

Tras el voto clave de los jaldistas, Milei desembarca en Tucumán con su “tour de la gratitud”

El Presidente prepara una visita al norte del país luego de que las diputadas que responden a Osvaldo Jaldo acompañaran la reforma laboral. En la Casa Rosada hablan de agradecimiento al electorado, pero el gesto político se lee como un guiño directo a los aliados que facilitaron el ajuste.





El 19 de marzo, después de su paso por Argentina Week en Manhattan, Javier Milei tiene previsto arribar a la provincia de Tucumán como parte del denominado “Tour de la Gratitud”. La fecha se confirmó tras el voto afirmativo de las diputadas de Independencia Gladys Medina y Elia Fernández, alineadas con el gobernador Osvaldo Jaldo, a la reforma laboral que impulsa la Casa Rosada.

En el oficialismo presentan la gira como un agradecimiento al electorado por el resultado de las legislativas del 26 de octubre. Sin embargo, en los pasillos políticos se interpreta como una escala con destinatarios concretos: los mandatarios provinciales y bloques que garantizaron quórum y acompañaron el proyecto que avanza sobre derechos laborales históricos.

Fuentes oficiales indicaron que el equipo de logística y comunicación de La Libertad Avanza ultima detalles para una nueva presentación con el Presidente como figura central, megáfono en mano y contacto directo con la militancia. “Está todo en marcha”, repiten en Balcarce 50, aunque dejan abierta la posibilidad de cambios de agenda. Según trascendió, el propio Jaldo no sería de la partida.

El formato no es nuevo. En diciembre ya anticipaban que Milei sostendría una dinámica de campaña permanente. La última parada fue el 26 de enero en Mar del Plata, donde agradeció el respaldo electoral y defendió el rumbo económico. “Estamos cumpliendo todas las promesas que hicimos en campaña. Hemos aprobado el Presupuesto con déficit cero. El déficit cero es política de Estado y se acabaron las crisis por culpa de los políticos chorros”, lanzó entonces.

La visita a Tucumán, territorio históricamente peronista, se inscribe en esa estrategia de disputar simbólicamente las provincias mientras consolida acuerdos parlamentarios con sectores que, más allá de las banderas partidarias, resultaron decisivos para que la reforma laboral avanzara en Diputados.