21.02.2026 / España

Ganarle a Vox provincia por provincia: cómo es la propuesta para unificar a la izquierda española

A meses de las próximas elecciones generales en España, una propuesta impulsada por Gabriel Rufián volvió a poner en el centro el problema de la fragmentación del espacio progresista. Con encuestas y simulaciones en la mano, sectores de la izquierda plantean reorganizar candidaturas para maximizar escaños frente a Santiago Abascal.



Con el calendario electoral en el horizonte y un Congreso que podría volver a definirse por márgenes estrechos, la izquierda española reabrió un debate táctico que atraviesa al bloque progresista desde hace años: cómo evitar que la división del voto termine beneficiando a la alianza de derecha entre Vox y el Partido Popular.

El detonante fue una intervención pública de Gabriel Rufián, portavoz de Esquerra Republicana de Catalunya, quien planteó la necesidad de pensar las próximas elecciones “provincia por provincia”. Su propuesta no apunta a una fusión ideológica de partidos, sino a una reorganización electoral que maximice la representación parlamentaria del espacio a la izquierda del PSOE.

En términos concretos, el llamado “plan Rufián” sugiere articular candidaturas unitarias entre Sumar, Podemos y otras fuerzas afines en aquellas provincias donde la fragmentación deja escaños en manos de Vox. La iniciativa generó apoyos dentro de la llamada izquierda confederal, pero también un rechazo explícito de Podemos y críticas desde sectores que temen una dilución del perfil propio.

  El diagnóstico: la fragmentación favorece a la derecha

El punto de partida es aritmético. El sistema electoral español, basado en circunscripciones provinciales y reparto por método D’Hondt, tiende a sobrerrepresentar a las fuerzas más votadas en distritos pequeños y penaliza la dispersión entre partidos ideológicamente cercanos.

Las simulaciones publicadas por El País y eldiario.es muestran que, en distintos escenarios de intención de voto, la suma de las fuerzas situadas a la izquierda del PSOE podría haber evitado la pérdida de varios escaños en favor de Vox en las últimas generales.

En provincias medianas y pequeñas, como Castilla y León, Aragón o Murcia, la división entre candidaturas progresistas permite que Vox capture el último diputado en juego. Una lista unificada elevaría el cociente electoral y podría arrebatar ese asiento. Los cálculos difundidos estiman que la diferencia no sería marginal: en algunos escenarios, la unificación permitiría recuperar entre cuatro y siete escaños, una cifra decisiva en un Parlamento fragmentado.   Provincia por provincia   El corazón de la propuesta es territorial. En comunidades como Cataluña o el País Vasco, donde las fuerzas independentistas compiten con identidad consolidada, la lógica sería distinta. Pero en circunscripciones con tres, cuatro o cinco escaños, la matemática pesa más que la marca partidaria.   La idea, según sus impulsores, es evitar que dos listas progresistas queden por debajo del umbral efectivo para disputar el último escaño mientras Vox, con un voto concentrado, se asegura representación.   "Lo que yo propongo es tres o cuatro puntos programáticos en común de las izquierdas que después de un debate intenso de las cúpulas de los partidos nos presentemos con ciencia y con orden provincia a provincia", explicó Rufián en su presentación. "Ciencia, método y orden para ganar provincia a provincia a Vox", sostuvo para explicar el objetivo de aglutinar a las izquierdas en candidaturas únicas que no dispersen el voto en las próximas elecciones generales.   En ese esquema, la unidad no sería uniforme en todo el país, sino selectiva: alianzas en los distritos donde el rendimiento conjunto supere claramente al individual.   El rechazo de Podemos y las tensiones internas   Podemos respondió con dureza. Dirigentes del partido advirtieron que una reorganización puramente aritmética podría reforzar al PSOE antes que fortalecer a la izquierda alternativa, y sostuvieron que la unidad no puede construirse solo desde los cálculos electorales.   Desde ese espacio también señalaron que las tensiones con Sumar en la legislatura pasada aún no están saldadas y que cualquier acuerdo debería incluir definiciones programáticas y garantías de visibilidad política.   Por su parte, sectores vinculados a Sumar y otras fuerzas confederales se mostraron más abiertos a discutir fórmulas de cooperación, en un contexto en el que cada escaño puede resultar determinante para la formación de gobierno.   Una discusión que recién empieza   Más allá de su viabilidad inmediata, el plan de Rufián reinstaló una pregunta incómoda para el bloque progresista español: cuánto cuesta competir divididos en un sistema que multiplica los efectos de la fragmentación.   En un escenario donde el Partido Popular y Vox coordinan estrategias y consolidan su base territorial, la discusión dejó de ser solo ideológica para volverse matemática.   La batalla, en definitiva, no se plantea en abstracto sino circunscripción por circunscripción. Y allí, sostienen los impulsores del plan, cada punto porcentual puede traducirse en un escaño decisivo.    
etiquetas