El tipo de cambio mayorista operó en $1.407 para la venta, luego de escalar $10 el martes y otros $18,5 el miércoles, y alcanzó así su nivel más alto desde el 9 de febrero. La brecha con el techo de la banda de flotación, ubicado en $1.605,40, se ubicó en torno al 14,1%, mientras el mercado comenzó a recalibrar expectativas.
En el segmento minorista, el promedio de las entidades financieras se posicionó en $1.431,58, según el Banco Central, mientras que en el Banco Nación la cotización llegó a $1.425 para la venta. Los contratos de dólar futuro también mostraron mayoría de subas, de hasta 0,6%, y el mercado “pricea” un mayorista en torno a $1.408,5 hacia fines de febrero.
Los dólares financieros acompañaron la tendencia. El MEP avanzó 0,5% hasta $1.433,31 y el contado con liquidación trepó 1% a $1.480,42. El dólar blue, por su parte, subió $5 y se ofreció a $1.450. Operadores señalaron que la ausencia de instrumentos a tasa fija redujo la absorción de pesos, presionó a la baja las tasas cortas —la caución a un día operó en 21% TNA— e incentivó la cobertura cambiaria.
El Tesoro colocó los u$s150 millones previstos del nuevo Bonar 27 (AO27), con una demanda cercana a u$s868 millones y una tasa de corte de 5,89%, inferior al cupón de 6%. Sin embargo, el no rollover total y la liberación de liquidez marcaron el pulso de la jornada. “Esa mayor liquidez presionó a la baja las tasas cortas y redujo momentáneamente el atractivo del carry trade”, explicó el economista Nicolás Parreira, en un escenario donde cada movimiento oficial impacta de inmediato sobre el dólar y la estabilidad prometida.