El presidente
Javier Milei le tomó juramento este mediodía en la Casa Rosada a
Juan Bautista Mahiques como nuevo ministro de Justicia, en reemplazo de Mariano Cúneo Libarona, en una ceremonia realizada en el Salón Blanco que oficializó la incorporación del exfiscal general de la Ciudad al gabinete nacional y marcó un nuevo movimiento dentro del esquema político del oficialismo.
La designación fue comunicada el día anterior por el Gobierno, que también confirmó que el abogado Santiago Viola ocupará el cargo de viceministro. En el entorno libertario, la dupla fue interpretada como un triunfo del sector alineado con la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, por sobre el espacio cercano al asesor presidencial Santiago Caputo.
Mahiques llega al Ministerio de Justicia con un recorrido previo dentro del ámbito judicial porteño y con mandato vigente como fiscal general de la Ciudad hasta octubre de este año, función de la que solicitó licencia para asumir el nuevo cargo sin presentar su renuncia formal.
El nuevo funcionario es hijo del camarista de Casación Carlos Mahiques, quien recientemente había quedado en el centro de cuestionamientos luego de que se conociera que celebró su cumpleaños en una quinta vinculada al tesorero de la AFA, Pablo Toviggino, en momentos en que debía intervenir en una causa relacionada con ese dirigente, situación que derivó en su apartamiento del expediente.
Tras ser confirmado en el cargo, Mahiques difundió un mensaje en el que agradeció la designación y definió los ejes que buscará impulsar desde la cartera judicial, donde planteó la necesidad de fortalecer el sistema institucional y mejorar el funcionamiento de la Justicia.
“Agradezco al Presidente Javier Milei por la confianza para asumir esta responsabilidad. Su liderazgo ha sido claro al marcar el camino: sin justicia no hay futuro posible”, expresó el flamante ministro, quien además sostuvo que “la Argentina necesita una Justicia independiente de las disputas políticas, imparcial en sus decisiones, ágil en sus tiempos y moderna en sus herramientas”, y concluyó que “sin seguridad jurídica no hay inversión, sin reglas estables no hay desarrollo y sin jueces independientes no hay República”.