La definición oficial expuso el mecanismo con el que la compañía viene actualizando los precios en las estaciones de servicio. Según explicó Marín, la política consiste en aplicar modificaciones constantes y de menor magnitud para acompañar las variaciones del mercado internacional y reducir el impacto de aumentos bruscos.
El esquema se implementa en un contexto de fuerte volatilidad global en el precio del crudo. La escalada del conflicto en Medio Oriente llevó al barril de petróleo a tocar los 120 dólares, generando tensiones en el mercado energético y presionando sobre los costos de los combustibles.
En la práctica, el sistema implica subas graduales pero sostenidas. Durante la primera semana de enero, por ejemplo, la nafta súper registró un aumento del 3,64%, mientras que el gasoil acumuló un incremento del 5,86%, en línea con los ajustes progresivos que la empresa viene aplicando en los surtidores.