El personal del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) amparados bajo la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) lleva adelante un cese total de actividades con asambleas y movilización
ante la inminencia de 240 despidos impulsados por el Gobierno, una medida que, según denuncian desde el sector, podría derivar en el “colapso operativo” de un organismo clave para la seguridad y la producción del país.
La protesta comenzó este martes y se extenderá hasta el viernes, día en que se espera la confirmación oficial de la lista de trabajadores afectados.
Desde el organismo señalan que el recorte alcanzaría a 130 empleados de estaciones meteorológicas en distintas provincias y a otros 110 de la sede central.
Según pudo reconstruirse, la nómina de despidos ya habría sido elevada por la conducción del SMN, encabezada por Antonio José Mauad, a pedido del Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado bajo el mando de Federico Sturzenegger. La decisión se da en un contexto de reducción de personal que ya había dejado al organismo con menos recursos humanos.
Actualmente el SMN cuenta con unos 780 trabajadores civiles,
una cifra que podría descender a poco más de 500 si se concretan los despidos y se suman las jubilaciones en curso. Desde el sector advierten que el sistema ya funciona al límite y que muchas tareas se sostienen con horas extra para garantizar la continuidad del servicio.
Entre las principales consecuencias,
alertan sobre el posible cierre de unas 40 estaciones meteorológicas y la reducción de mediciones clave, especialmente durante la noche, lo que impactaría en áreas sensibles como la seguridad aeronáutica, la navegación y la emisión de alertas tempranas por fenómenos climáticos.
También advierten que la pérdida de datos afectará la precisión de los pronósticos y la capacidad de anticipación ante eventos extremos, con impacto en actividades productivas como el agro y en la integración del país a redes internacionales de monitoreo climático.
La presidenta del Centro Argentino de Meteorólogos, Carla Gulizia, sintetizó la preocupación del sector: “Argentina está a punto de perder un pilar estratégico de su defensa nacional y la seguridad de sus ciudadanos. Esto no es una reforma ni tampoco un plan de modernización. Estamos ante el colapso operativo de un organismo científico técnico con más de 153 años de historia”.