El gobierno sueco da un paso decisivo en su plan de renovación energética. A través de su presupuesto de primavera,
la administración propone invertir 1.800 millones de coronas suecas para adquirir una participación mayoritaria en Videberg Kraft AB, la empresa constructora de nuevos reactores nucleares de pequeño tamaño - conocidos como SMR - en la península de Väre, en Varberg.
Actualmente, Videberg Kraft es propiedad de Vattenfall (empresa estatal sueca) en un 80% y de un consorcio industrial compuesto por ABB, Alfa Laval, Hitachi Energy y Volvo en un 20 por ciento.
Con la inversión estatal propuesta, el Estado pasaría a poseer el 60% directo del boloque, mientras que Vattenfall e Industrikraft tendrían cada una el 20%. Si se contabiliza la participación indirecta mediante Vattenfall, la participación estatal total alcanzaría el 80%.
El proyecto no es de bajo riesgo. Para hacer viable la construcción de nueva energía nuclear,
el Estado sueco ha debido ofrecer préstamos favorables y otros mecanismos de apoyo. Con esta inversión, el gobierno pide al Parlamento autorización para inyectar hasta 34.300 millones de coronas entre ahora y 2045, siempre que el resto de socios del proyecto aporten una cantidad equivalente.
Además, Suecia se compromete a destinar 122.000 millones de coronas para un sistema de gestión de combustible nuclear gastado y residuos radiactivos, un gasto garantizado por el Estado hasta el año 2159.
La ministra de Energía, Ebba Busch, considera que se trata de una inversión social necesaria en el contexto de la electrificación industrial y el creciente consumo energético. "Cuando la industria se electrifica y la demanda de electricidad crece, se requieren soluciones de largo plazo. Ahora el gobierno da un paso más para aclarar el rol y la responsabilidad del Estado en la futura expansión de la energía nuclear", afirmó en un comunicado oficial.
No obstante,
el proyecto enfrenta resistencia política. El Partido del Centro, tradicionalmente contrario a la subsidiarización estatal de nueva energía nuclear, criticó la forma en que el gobierno presentó la propuesta. Rickard Nordin, portavoz de energía del partido, cuestionó la decisión de anunciar la medida un viernes por la tarde, días antes de elecciones. "Vincularse a esto por 120 años, con costos que podrían alcanzar cientos de miles de millones para la población sueca, no es política seria. No dialogar con otros partidos y ni siquiera considerar alternativas es irresponsable", argumentó Nordin.