12.04.2026 / Fracasó la negociación

Tras 21 horas de conversaciones, Irán rechaza frenar su programa nuclear y acuerdo con EEUU se desmorona en Pakistán

El vicepresidente estadounidense J.D. Vance abandonó Pakistán sin haber logrado un acuerdo con Irán. La delegación iraní rechazó frenar su desarrollo de armas nucleares. El fracaso deja en el aire un frágil cese al fuego de dos semanas.



En Islamabad, capital de Pakistán, la delegación norteamericana e iraní intentaron encontrar un terreno común. Pero los núcleos duros eran inamovibles. Desde Washington, el mensaje fue claro: Irán debe comprometerse de forma verificable y a largo plazo a no desarrollar armas nucleares. "Necesitamos ver un compromiso firme de que no buscarán un arma nuclear", dijo Vance en una conferencia de prensa el domingo por la mañana, minutos antes de abandonar el país. Así, las conversaciones no llegaron a buen puerto y las partes se retiraron sin un acuerdo.

Irán, por su parte, nunca lo hizo. Los negociadores iraníes argumentaron que no podían aceptar límites a su soberanía tecnológica. El primer vicepresidente de Irán, Mohammad Reza Aref, sugirió que solo había margen para un acuerdo si Estados Unidos priorizaba sus intereses económicos ("America First") por encima del apoyo a Israel. Para Teherán, la presencia de Israel en la mesa de negociaciones era un obstáculo fundamental.

Los reportes de los medios de comunicación iraníes hablaban también de fricciones sobre otros temas. El estrecho de Ormuz, esa vía marítima crítica por la que transita casi 20% del petróleo mundial, era un punto de discordia. Estados Unidos exigía garantías de libre circulación pero Irán no estaba dispuesto a ceder control sobre esa llave geoestratégica. Cuando las negociaciones colapsaron, la Guardia Revolucionaria Islámica emitió una declaración amenazante: cualquier buque militar que intentara pasar por el estrecho sería "tratado severamente".

El precio de la ruptura

Con la ruptura de las conversaciones, el cese al fuego temporal vuelve a estar en riesgo. Vance partió de Islamabad sin una hoja de ruta clara para futuras negociaciones. El presidente Trump, en una declaración posterior, restó importancia a la negociación. Dijo que, desde la perspectiva estadounidense, ya había ganado: degradó el arsenal iraní, mató a los líderes del régimen, debilitó su red de aliados regionales. "Pase lo que pase, ganamos", afirmó.

Sin embargo, la realidad es más compleja. Irán ha demostrado una resiliencia sorprendente. Su capacidad de proyectar poder a través de drones baratos, misiles de largo alcance y ciberataques sigue intacta. Los estados del Golfo, que han sufrido ataques iraníes repetidos, despliegan ahora fuerzas defensivas en alianza con Estados Unidos. Pakistán ha reforzado la seguridad en sus bases, Qatar ha reabierto parcialmente sus navegaciones marítimas, Arabia Saudita ha recibido fuerzas de combate paquistaníes en sus bases aéreas.

La pregunta que flota sobre el Medio Oriente es lo que sucederá a continuación. Trump ha advertido a China que enfrentaría "serias consecuencias" si suministra armas a Irán. Los medios estatales iraníes hablan de una "profunda desconfianza" en Estados Unidos. Entre tanto, el Estrecho de Ormuz permanece bloqueado, los precios del petróleo rondan los 90 dólares por barril, y las cadenas de suministro mundiales se retuercen. Europa advierte de una crisis de combustible para aviones.

Una cronología de la escalada

La guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán comenzó el 28 de febrero con la Operación Furia Épica. Lo que pasó el sábado 12 de abril en Islamabad - el colapso de las negociaciones de paz - es el resultado de casi dos meses de tensiones crecientes, ataques sucesivos y un nuevo panorama geopolítico en el Medio Oriente.

En junio de 2025, hace aproximadamente un año, Israel lanzó su primer ataque coordinado contra las instalaciones nucleares iraníes. Los objetivos fueron plantas de enriquecimiento en Natanz, Isfahan y Fordow, degradando significativamente las capacidades nucleares de Teherán. Aunque fue un golpe importante, no fue suficiente. Los líderes israelíes y estadounidenses siguieron considerando a Irán como una amenaza existencial.

A principios de este año, en enero de 2026, Irán vivió masivas protestas internas contra el régimen. El descontento era visible, las fracturas en el sistema de poder parecían irreversibles. Fue en ese momento cuando Washington e Israel decidieron que había una ventana de oportunidad. El régimen estaba debilitado internamente. Su capacidad nuclear había sido dañada. Era el momento de golpear.

El 28 de febrero llegó la Operación Furia Épica. EEUU e Israel desataron ataques masivos que alcanzaron lo impensable: mataron al Líder Supremo Ali Jamenei y a decenas de altos funcionarios en las primeras horas. Los misiles y drones estadounidenses e israelíes golpearon fábricas de drones, bases militares, depósitos de petróleo en Teherán, instalaciones nucleares residuales. Más de 50 buques de la armada iraní fueron hundidos. Fue el cambio de régimen por la vía militar que muchos creían imposible.

Para sorpresa de algunos, Irán no se rindió. En las semanas siguientes, respondió con ataques de drones y misiles balísticos contra objetivos en Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Israel. Mostró una capacidad de resistencia que complicó los cálculos estadounidenses. El 11 de abril, después de más de 40 días de guerra, ambas partes acordaron un cese al fuego temporal de dos semanas para negociar en la capital pakistaní.


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