Un relevamiento del Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana (ISEPCI) registró que
los precios de los productos básicos en comercios de cercanía del conurbano bonaerense se incrementaron 3,36% en marzo y acumularon un 14% en el primer trimestre del año, lo que llevó a que
una familia tipo necesite más de $646 mil para no caer en la indigencia.
El estudio, realizado sobre 57 productos en 20 distritos, reflejó que
el costo de la Canasta Básica de Alimentos pasó de $566.541,11 en diciembre a $646.281,02 en marzo, mientras que en términos interanuales el aumento alcanzó el 38,36%. Solo en el último mes, los alimentos de consumo masivo superaron el 3% de incremento.
La presión también se trasladó a la Canasta Básica Total, que incluye otros gastos esenciales:
en marzo de 2026 una familia necesitó $1.454.132,43 para no ser pobre, frente a los $1.064.992,08 del mismo mes del año anterior, lo que implica una suba del 34,54%.
Dentro de los rubros, las
carnes encabezaron los aumentos en los últimos doce meses, seguidas por productos de
almacén y
frutas y verduras, consolidando una tendencia sostenida en los bienes esenciales que impacta de lleno en el consumo cotidiano.
En paralelo, los ingresos de trabajadores, jubilados y beneficiarios de programas sociales no lograron acompañar la suba de precios, mientras que herramientas como la Tarjeta Alimentar permanecen sin actualización, ampliando la brecha entre el costo de la canasta y la asistencia estatal.
El deterioro también se refleja en los salarios: tras un período en el que algunos ingresos lograron empatar la inflación, en los últimos meses esa dinámica se revirtió y una parte significativa de los trabajadores continúa por debajo del nivel necesario para cubrir la Canasta Básica Total, lo que tensiona aún más las condiciones de vida.