21.04.2026 / POLÉMICA

Tarifazo sin techo en el NEA: subas de hasta 3000% y una inflación que se dispara por encima del promedio

Las tarifas de electricidad y gas en el noreste argentino registran aumentos que superan el 2000% desde fines de 2023. La quita de subsidios y la reducción del bloque subsidiado empujan la inflación regional al 4,1%, la más alta del país.




El ajuste comenzó a reflejarse con crudeza en los bolsillos del noreste argentino. Las tarifas eléctricas escalaron hasta un 2.374% desde noviembre de 2023, con casos como Formosa donde los usuarios de menores ingresos pasaron de pagar $2.976 a $73.625. Los sectores medios también convergieron a ese valor, mientras que los de mayores ingresos registraron subas del 226%, partiendo de niveles mucho más altos.

El cambio estructural no se limitó a la quita de subsidios. El Gobierno avanzó en una reducción drástica del bloque de consumo subsidiado, clave en una región atravesada por temperaturas extremas. Mientras que durante el verano ese tope había sido elevado a 550 kWh mensuales para contemplar el uso intensivo de equipos de refrigeración, el nuevo esquema lo redujo a apenas 150 kWh. Todo consumo adicional quedó sujeto a tarifa plena.

Ese recorte impactó de lleno en los hogares del NEA, donde el consumo promedio supera ampliamente ese umbral durante los meses de calor. En la práctica, el subsidio dejó de cubrir la mayor parte de la demanda eléctrica, transformándose en una asistencia marginal. El resultado fue un salto automático en las facturas, agravado por incrementos en el precio mayorista de la energía: la potencia subió 9.906% y el transporte más de 6.800%.

El cuadro se profundiza por las condiciones estructurales de la región. Con menores ingresos promedio y escasa cobertura de gas por red, la electricidad cumple un rol central no solo para refrigerar sino también para cocinar o calefaccionar. A esto se suma la actualización del precio de la garrafa, que impacta sobre los mismos hogares que ya enfrentan fuertes subas en la luz.

El efecto ya se trasladó a la economía cotidiana. El NEA lidera la inflación nacional con un 4,1%, un 20,6% por encima del promedio del país. El encarecimiento de la energía se derrama sobre alimentos, servicios y comercio, configurando un efecto en cadena que comienza en la factura y termina en los precios de góndola, mientras las provincias enfrentan márgenes acotados para amortiguar el impacto.