La licitación para el dragado y operación de la Hidrovía Paraná, uno de los proyectos de infraestructura más importantes del gobierno de Javier Milei, quedó en el centro de una disputa geopolítica entre Estados Unidos y China.
Según revelaron
Reuters y
Bloomberg, el presidente del Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Brian Mast, envió el 23 de abril una carta al secretario de Estado, Marco Rubio, alertando sobre "la influencia maligna china" en el proceso licitatorio argentino.
El contrato contempla la modernización, dragado y explotación del río Paraná por un período de 25 años, con inversiones estimadas por Argentina en unos 10.000 millones de dólares. Cerca del 80% de las exportaciones agrícolas y agroindustriales del país salen a través de esa vía navegable, que conecta el polo agroexportador de Rosario con el Atlántico Sur.
Las acusaciones contra Jan De Nul y el rol de China
La carta enviada por Mast sostiene que, aunque las condiciones de la licitación excluyen formalmente a empresas estatales - lo que impedía la participación directa de compañías chinas -, Beijing estaría intentando "eludir esa decisión mediante un intermediario del sector privado".
En ese marco, el legislador republicano apuntó contra Jan De Nul, firma belga que administra desde hace décadas la Hidrovía Paraná y que actualmente lidera el sistema de puntuación de la licitación.
Según Mast, existe una "grave preocupación" porque Jan De Nul mantendría "vínculos profundos y continuos con entidades estatales de la República Popular China" a través de Servimagnus, empresa argentina que integra el consorcio.
La carta incluso advierte que adjudicar el contrato a Jan De Nul "sería inaceptable y perjudicial para la seguridad nacional de Argentina, la seguridad nacional de Estados Unidos y nuestra relación bilateral".
Sin embargo, tanto Jan De Nul como Servimagnus rechazaron las acusaciones. En declaraciones a Reuters calificaron de "absolutamente falsas y maliciosas" las denuncias sobre presuntos vínculos con capitales chinos y aseguraron que "no hay participación de empresas chinas, ni como socios ni como proveedores".
La presión de Estados Unidos sobre el gobierno de Milei
La disputa también expone la creciente presión estadounidense sobre el gobierno argentino en relación con la presencia china en América Latina.
La administración de Donald Trump considera estratégica la infraestructura logística regional y viene incrementando sus advertencias sobre la expansión económica y política de Beijing en la región. En marzo, China fue el segundo socio comercial de Argentina.
En paralelo, el principal competidor de Jan De Nul es el Grupo Deme, cuyo consorcio incluye a la firma estadounidense KKR & Co. y a Great Lakes Dredge & Dock Corp..
Según Reuters, el consorcio de Deme recibió respaldo del Advocacy Center del Departamento de Comercio de Estados Unidos, un organismo que asiste a empresas estadounidenses que buscan contratos en el exterior.
El lobby estadounidense escaló en los últimos días. De acuerdo con Reuters, el asesor presidencial Santiago Caputo viajó la semana pasada a Washington para reunirse con funcionarios estadounidenses, entre ellos Mast, Michael Jensen - director senior para Asuntos del Hemisferio Occidental del Consejo de Seguridad Nacional - y el embajador argentino en Estados Unidos, Alec Oxenford.
Según una fuente citada por Reuters, durante esas reuniones funcionarios estadounidenses transmitieron "graves preocupaciones" sobre la participación china en la licitación, incluyendo supuestos contactos frecuentes entre la embajada china y oficinas vinculadas a Servimagnus en Argentina.
Cuestionamientos internos y etapa final de la licitación
El martes pasado, la Agencia Nacional de Puertos y Navegación celebró el cierre del proceso licitatorio y sostuvo que la compulsa contó con "un fuerte apoyo multisectorial".
El organismo también reconoció que tanto Jan De Nul como Deme han tenido colaboraciones previas con compañías chinas, aunque aclaró que eso "no es motivo de descalificación".
A su vez, el consorcio liderado por Deme denunció ante funcionarios estadounidenses un "claro sesgo" en el proceso, señalando que el plazo para presentar las ofertas técnicas fue demasiado breve y habría favorecido a Jan De Nul.
La Fiscalía Anticorrupción argentina
también expresó preocupación por "irregularidades procesales graves y evidentes" en la licitación.
La definición final del contrato se espera para los próximos días y ya aparece atravesada por presiones diplomáticas, disputas comerciales y tensiones geopolíticas entre Washington y Beijing.
¿Qué es la Hidrovía Paraná?
Es la principal vía navegable de exportación de Argentina. Por allí sale cerca del 80% de las exportaciones agrícolas y agroindustriales del país.
¿Qué cuestiona Estados Unidos sobre la licitación?
Washington sostiene que podría existir influencia china indirecta dentro del consorcio que lidera la compulsa, pese a que las empresas estatales chinas fueron excluidas formalmente.
¿Qué empresas compiten por el contrato?
La principal competencia es entre Jan De Nul y el Grupo Deme junto a socios estadounidenses.