
El presidente salvadoreño Nayib Bukele fue confirmado como candidato presidencial de su partido, Nuevas Ideas, para las elecciones de 2027, un paso que lo deja a las puertas de buscar un tercer mandato consecutivo al frente del país centroamericano.
La nominación llega apenas un año después de que el oficialismo impulsara una reforma constitucional que eliminó los límites a la reelección presidencial y modificó aspectos centrales del sistema político salvadoreño.
La decisión profundiza las críticas de organizaciones de derechos humanos, juristas y sectores de la oposición que consideran que El Salvador atraviesa un proceso de deterioro institucional y concentración de poder alrededor de la figura de Bukele. Aunque el mandatario conserva niveles de aprobación muy elevados gracias a su ofensiva contra las pandillas, sus detractores sostienen que el país avanza hacia un régimen cada vez más personalista.
La reforma que abrió el camino a la reelección indefinida
La Constitución salvadoreña prohibía históricamente la reelección presidencial inmediata. Sin embargo, el oficialismo comenzó a desmontar esas restricciones tras obtener una mayoría aplastante en la Asamblea Legislativa.
En 2025,
el Congreso controlado por Nuevas Ideas aprobó una reforma constitucional que habilitó la reelección indefinida, extendió los mandatos presidenciales de cinco a seis años y eliminó la segunda vuelta electoral. Además, adelantó las elecciones presidenciales para 2027, lo que permite a Bukele presentarse nuevamente antes de que concluya el período originalmente previsto para 2029.
Diversos especialistas señalaron que los cambios
alteran los mecanismos de control institucional y reducen las barreras que históricamente impedían la concentración prolongada del poder presidencial.
La propia candidatura anunciada esta semana es consecuencia directa de esas reformas. De resultar electo en 2027, Bukele podría mantenerse en el poder al menos hasta 2033 y, dado que desaparecieron los límites constitucionales, tendría la posibilidad de seguir postulándose posteriormente.
El régimen de Bukele busca seguir en el poder
Bukele llegó a la presidencia en 2019 y construyó gran parte de su legitimidad política sobre la reducción de la violencia asociada a las maras. Bajo el régimen de excepción vigente desde 2022, más de 90.000 personas fueron detenidas y los índices de homicidios cayeron drásticamente.
Sin embargo, organismos internacionales han denunciado
detenciones arbitrarias, restricciones a garantías constitucionales y persecución contra activistas, periodistas y organizaciones de derechos humanos. También se han reportado cientos de muertes bajo custodia estatal durante el estado de excepción.
Para sus críticos, la combinación de popularidad electoral, control parlamentario, subordinación de organismos de control y cambios constitucionales configura un régimen con rasgos crecientemente autoritarios. La propia reforma que habilitó la reelección indefinida es vista como un punto de inflexión en ese proceso.
Las denuncias sobre el enriquecimiento del círculo de Bukele
Mientras el presidente consolida su poder político, también aumentan los cuestionamientos sobre el crecimiento económico de su entorno más cercano.
Una
investigación publicada por el diario español El País bajo el título "Los nuevos oligarcas de El Salvador: la vertiginosa bonanza del círculo de Bukele" describió cómo familiares, socios y personas vinculadas al mandatario habrían expandido significativamente sus negocios durante los años de gobierno de Nuevas Ideas.
Según la investigación,
empresas relacionadas con integrantes de la familia Bukele y figuras cercanas al oficialismo multiplicaron inversiones en sectores como la construcción, el turismo, la publicidad, los medios de comunicación y el negocio inmobiliario. La investigación sostiene que el grupo de poder construido alrededor del presidente ha acumulado influencia económica a una velocidad inédita desde su llegada al gobierno.
El trabajo periodístico también señala que el círculo presidencial pasó de presentarse como una alternativa a las viejas élites salvadoreñas a convertirse en un nuevo grupo económico con fuerte presencia en áreas estratégicas de la economía nacional. Las denuncias no derivaron hasta el momento en investigaciones judiciales relevantes dentro de El Salvador, donde gran parte de los organismos de control se encuentran alineados con el oficialismo.
Qué viene ahora
Tras imponerse en las internas de Nuevas Ideas, Bukele quedó formalmente encaminado hacia las elecciones presidenciales de febrero de 2027. Con una oposición debilitada y un oficialismo que controla la mayoría de las instituciones del país, el mandatario aparece como favorito para obtener un nuevo triunfo electoral.
La discusión ya no gira únicamente en torno a quién gobernará El Salvador en los próximos años, sino también sobre el modelo político que emergerá de un país donde el presidente ha logrado modificar las reglas constitucionales para eliminar los límites a su permanencia en el poder.