23.04.2015 / Entrevista exclusiva de PA

“A Michetti habría que decirle que no solo se necesita coraje para luchar contra el narcotráfico”

El titular de la SEDRONAR, Juan Carlos Molina, cuestionó a la precandidata a jefa de Gobierno porteña por su spot de campaña en el que prometió enfrentar distintas actividades ilícitas en la Ciudad. En diálogo con Política Argentina, el cura habló detalladamente del Papa Francisco y su reunión con Cristina Kirchner, y aseguró que “estamos absolutamente lejos” de la mexicanización del país de la que habló el Sumo Pontífice.

por Martín Waisman




-En uno de los últimos spots de campaña, Gabriela Michetti dijo que “se necesita coraje para enfrentar al narcotráfico”. ¿qué opinión le merece?

-El PRO es gobierno de la ciudad hace 8 años. Hubiese estado bueno que Michetti hace 8 años insistiera con la urbanización de las villas, donde hoy está estigmatizado el consumo y hubiera combatido el narcotráfico. Esto no sirve para una campaña porque no es soplar y hacer botellas, no es decir que “si yo asumo, voy a sacar el narcotráfico”. A Michetti habría que decirle que no solo se necesita coraje sino tener un buen programa de gobierno, poder urbanizar, poder trabajar la inclusión, la educación. La seguridad es consecuencia de la inclusión, de la educación, del trabajo, de ciudades ordenadas. Plantear la lucha con más patrulleros, más policías, más militarización, plantearla desde la página de Seguridad de un diario no sirve y es un gran error.

-Entonces, ¿cómo se lo combate?

-El combate contra el narcotráfico tiene dos grandes dimensiones: el combate del crimen organizado asociado al narcotráfico o el narcotráfico como estructura económica , y por otro lado la lucha contra el narcotráfico que es la barriada, lo vulnerable que es donde se mete. Con una necesitás las fuerzas de seguridad y una Justicia que investigue y que esté pronta porque el narcotráfico tiene una rapidez que no los tienen los tiempos judiciales. Pero además, el combate al narcotráfico también implica la inclusión, es decir que si a un pibe de un barrio vulnerable le das laburo, le generás espacios educativos, le estás sacando gente al narcotráfico.

-En febrero de este año, el Papa expresó su preocupación sobre la mexicanización de la Argentina. ¿Cuán cerca estamos de eso?

-Nada, creo que estamos absolutamente lejos. Cuando dijo lo del mexicanización le escribí enseguida, el di mi punto de vista, me agradeció y me contestó cada uno de los puntos con sustento. Si nos vamos a dejar guiar por los titulares que en general somos un país fuera del mundo, somos un país narcotraficante, un país venezonalizado. Somos un país que tiene problemas de consumo, de tráfico de drogas, pero no somos un país productor ni el país está contaminado por el narcotráfico. Hay problemas en las fronteras pero tenemos la frontera norte en un 95% radarizada. La diferencia que tenemos con la mexicanización es que no somos un país vecino a Estados Unidos, que es frontera más custodiada del mundo y con más ingreso de drogas y más consumo del mundo. Tampoco somos un país productor de cocaína ni heroína.

-¿Por qué desde los medios se busca instalar que somos un país productor de drogas?

-Porque todo lo derrotista, todo lo que desestabiliza garpa en los medios. Garpa asociar el consumo al narcotráfico, que hay un caos social por el narcotráfico y a los pibes de barrios vulnerables con el crimen y el narcotráfico. Garpa decir que el problema es la inseguridad entonces le pongo patrulleros. Cuando vos armás un programa de gobierno a partir de la mediatización de los problemas, no conocés la realidad y no tenés soluciones.

-En septiembre del año pasaso presentaste una iniciativa que apunta a la no criminalización del consumo de drogas y otros dos proyectos para limitar las publicidades de medicamentos y alcohol. ¿En qué quedaron?

-Se está trabajando, le estamos dando una vuelta de rosca. El parate en el proyecto de la no criminalización es porque si se debate el Código Penal no es necesario debatir la reforma de la actual ley de narcotráfico. La iniciativa busca poner en la legalidad lo que hoy es un hecho ilegal, lo que es jurisprudencia. Los otros dos están por ahí dando vueltas porque regular la publicidad del alcohol es un tema complejo, algunas empresas que se manejan con el alcohol financian espectáculos culturales, musicales, deportivos, clubes barriales. Entonces todos somos buenos hasta que nos meten la mano en el bolsillo, hay que destacar esta hipocresía entre lo que decimos y hacemos. El gran consumo que tiene Argentina en sus jóvenes es en primer lugar el alcohol, después los energizantes, tercero el tabaco, cuarto los psicofármacos y de ahí vienen las drogas ilícitas. Según la Organización Mundial de la Salud, el alcohol mata a una persona cada 10 segundos.

-¿Por qué la sociedad se muestra más flexible con el consumo de bebidas alcohólicas que de drogas?

-El alcohol está ya sociabilizado, creo que hay que trabajar culturalmente. El consumo del tabaco disminuyó a través de un trabajo educativo y cultural. Hoy todo el mundo te pregunta si te molesta que fume, aumentó el precio del cigarro, ya no hay publicidades. No estamos acostumbrados a hablar del tema de drogas, hablamos mal. Hay mucha desesperación porque está muy marketinado, no es lo mismo el uso, el abuso, el uso problemático. Un importante diario publicó una encuesta que decía que había aumentado el consumo de marihuana en los jóvenes en la Ciudad de Buenos Aires en un 75% cuando en realidad había aumentado el consumo por primera vez. Que uno haya probado no quiere decir que sean fumadores, de ahí a que aumentó el consumo hay una brecha importante.

-¿Creés que se puede llevar adelante un proyecto similar al de Uruguay con la legalización de marihuana en farmacias?

-En Argentina tenemos que dar otros pasos antes. El primero es hablar bien del tema y empezar a trabajar la no criminalización del consumo, del consumidor y del pobre. Recién ahí se podrá dar el debate de la legalización, pero esto será mucho más adelante. Hoy no estamos preparados para legalizar, no tenemos la idiosincrasia de Uruguay que es un país chico, con poblaciones concentradas en las ciudades. Miramos a Uruguay como prototipo y no sabemos por qué lo miramos. Está tan regulado y tiene tantas aristas que va a ser difícil de implementarse. 

-Tras haber asumido en la SEDRONAR hace poco más de un año, ¿qué balance hacés de tu gestión?

-El balance es positivo, tenemos como deuda que nos conoce la clase media y alta pero nos cuesta más donde queremos que nos conozcan y que sepan que el Estado esté presente. Otra deuda es no poder dejar de identificar esto como un problema de seguridad y verlo como un problema de salud social.

-El Papa Francisco recibirá a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner el próximo 7 de junio, ¿qué espera de esa reunión?

-Son dos estadistas, dos tipos con una mirada geopolítica que la tienen pocos en este universo. Ellos no se juntan para hablar sobre si cultivan rosas o no en el Calafate, en un almuerzo de 3 o 4 horas no hablan pelotudeces. Ellos se ven más que candidatos a algo o políticos. Hay una relación de dos grandes, Francisco nunca se va a negar a eso. La recibe un domingo porque es Cristina y tiene razón en decir que no quiere inmiscuirse en la movida política y de chiquitaje pero Cristina no necesita la foto con el Papa.

-¿Y por qué la critican?

-La critican por criticar. Cuando critican es porque le duele y esto provoca cambios y transformaciones que siempre tiene como beneficiario al de abajo y eso molesta. Cuando no critican es porque algo estamos haciendo mal. Antes eran pocos con mucho y muchos sin nada, y ahora es al revés, este ha sido el gran condimento de este Gobierno.

-Días atrás dijo que el Papa hacía política y le salieron con los tapones de punta...

-¿Te pensás que no hace política? Es un jefe de Estado. Cuando el tipo se para en el balcón. que se usa una vez al año, y habla del genocidio armenio... ¿eso no es marcar la cancha, bajar línea y hacer geopolítico? Es el Papa y hace política. Si hay un cargo político es el del Papa que se llama Francisco, se llamó Benedicto o Juan Pablo. Si hay un lugar político es el Vaticano y lo ha sido la Iglesia siempre. Cuando un obispo estaba parado al lado de Videla, ¿que te pensás que estaba haciendo?

-Antes de convertirse en el Papa Francisco, desde el Gobierno vincularon al ex cardenal Jorge Bergoglio con la dictadura militar. ¿Fue un error ese ataque hacia él?

-No, creo que fue apresurado hablar, pero si somos demasiado prudentes no construimos. Francisco es un nuevo Bergoglio, es un tipo que por el simple hecho de estar donde está necesariamente ya tiene otra mirada. No es la misma la relación con el cardenal que con el Papa, cambia la forma de mirar. Se dijo en el contexto que se tenía que decir, con las heridas, los dolores, con lo que había acompañado o no. Como Papa dio algunos gestos que no tuvo como cardenal.

-¿Qué cambió en la Iglesia desde que está Francisco?

-El tipo tiene claro cuáles son los pastores que quiere, su gran transformación en la curia es la pastoral, la transformación política pasa por la paz, la pobreza y la economía. El tipo no juega al truco nada más, al ajedrez, al chinchón en la misma partida. Le trajo a la Iglesia un aire de simpatía, a la gente le gusta que el Papa hable como la gente. Sus gestos han hecho que tengamos una Iglesia más cercana, conciliadora, mas alegre. No sé si la gente va más a misa desde que es papa, pero en todo el mundo se han reconciliado con la mirada de la Iglesia.

-Desde que asumió el papado, siempre hubo preocupaciones sobre la salud de Francisco. ¿Hay posibilidades de que renuncie?

-El tipo va a estar ahí hasta que cumpla su misiión, eso está claro. Dijo que iban a hacer dos años y después se tuvo que desdecir. Puede que cumpla su misión muriéndose como Papa o que cumpla su misión dentro de cuatro meses cuando logre lo que quiera. Con el kirchnerismo nunca sabés hasta último momento lo que va a pasar, con Bergoglio pasa lo mismo.

-Quizás vuelva para ser presidente de San Lorenzo...

-Creo que no es tan fanático de San Lorenzo, y no lo culpo porque yo tampoco vería los partidos de San Lorenzo porque es un desastre (risas), pero él tiene un horario muy jesuita y se duerme a las 10 de la noche.

Fotografía: Ariel Constantino, prensa de SEDRONAR