"Ya tenemos candidato". La frase se escuchó varias veces en el entorno del gobernador bonaerense
Daniel Scioli tras el
lanzamiento de Aníbal Fernández para sucederlo. Es que, entre todos los aspirantes a la gobernación de la provincia de Buenos Aires por el Frente para la Victoria (FpV),
el preferido de Scioli es el quilmeño.
¿Por qué? En el entorno de Scioli no ven que el jefe de Gabinete tenga proyección presidencial a futuro, por lo que ungirlo a él como gobernador del distrito más grande del país no sería una jugada arriesgada, como si lo sería potenciar al titular de la Cámara de Diputados,
Julián Domínguez, al presidente del PJ bonaerense,
Fernando Espinoza, o incluso al intendente de Lomas de Zamora,
Martín Insaurralde, quien de todos modos
aseguran que no disputará la gobernación para no perder su distrito.
La prueba más cabal del apoyo del sciolismo a Fernández estuvo en
el acto que el jefe de Gabinete realizó el miércoles para lanzar su candidatura. Allí estuvieron tres dirigentes del grupo más cercano al ex motonauta: su jefe de Gabinete,
Alberto Pérez, su hermano
José Pepe Scioli, y el secretario general de la Gobernación,
Martín Ferré. Los sectores cercanos al ministro del Interior y del Transporte,
Florencio Randazzo, en cambio, no estuvieron presentes.
Otro de los que no estuvo pero que
podría sumarse a la fórmula de Fernández en la provincia es el director del Afsca y líder de la agrupación Nuevo Encuentro,
Martín Sabbatella. Si bien el ex intendente de Morón ya manifestó sus intenciones de ser precandidato a gobernador, en el FpV confían en que aceptará acompañar al jefe de Gabinete como su candidato a vicegobernador.
Con esa fórmula, el peronismo bonaerense se aseguraría que Nuevo Encuentro no presente listas colectoras para los cargos de intendentes y concejales municipales, como hizo en 2011. En ese entonces, las ofertas de la agrupación que lidera Sabbatella le restaron una cantidad de votos a los intendentes -aunque no pusieron en riesgo la reelección de ningún intendente-.