El diario Página 12 dialogó con seis consultores para ver cómo veían el cambio de Ejecutivo y las opiniones son muys variadas.
Manuel Mora y Araujo, de Ipsos-Mora y Araujo, aseguró que
“la opinión pública parece tranquila, más bien expectante. Mira y espera. Viene algo distinto y no hay clima de fin del mundo". Además, sostuvo que algunos sectores de la sociedad piensan "con nosotros no van a poder".
Por su parte, Roberto Bacman, quien lidera el Centro de Estudios de Opinión Pública (CEOP), lo analiza de la siguiente manera:
“El jueves 10 de diciembre, cuando asuma la Presidencia de la Nación, Mauricio Macri se enfrentará a un país con un alto nivel de polarización, y mal que le pese a quien le pese, no queda duda alguna que la Argentina, tras el resultado de las recientes elecciones presidenciales, se ha convertido en un país polarizado, dividido en dos posiciones diferentes, incluso antagónicas.
Esta fuerte polarización se convertirá en el principal indicador que surcará la primera etapa de la gestión de Macri. Justamente allí radica su desafío de arranque: cualquier equivocación o desvío puede ser fatal". Además, Bacmna consideró que "si desde el año 1989, en cada elección presidencial la economía ocupó el centro de la escena, en esta última elección la interpretación de dicho concepto se dicotomizó" entre el "cambio" y la "continuidad más cambios".
Ricardo Rouvier, de Rouvier y Asociados, declaró al diario que hizo una encuesta hace pocos días sobre este tema y de la que obtuvo que “el ambiente en la opinión pública es de expectativa neutra frente a la asunción de Macri, la mayoría de la ciudadanía espera que la asunción ocurra con la mayor normalidad posible". Asimismo, aclaró que "hay otra línea de expectativa que rodea al nuevo presidente y tiene que ver con la economía.
La escalada inflacionaria de los últimos días, preocupa masivamente, y la inminencia del ajuste al tipo de cambio, también, aunque este impacto es más sectorial". Finalmente, sobre la denominada "luna de miel", agregó:
"Como todo gobierno que se inicia, va a tener un crédito de la opinión pública que durará un tiempo, favorecido además por el tiempo vacacional. Esto durará hasta que las políticas de la gestión y sus efectos correspondientes vayan incidiendo en el humor colectivo”.
Artemio López, de Equis, manifestó que “la grieta goza de buena salud" y que
"el país está sumamente dividido, polarizado, con la expectativa lógica de un nuevo mandato". "Esa expectativa no borra la mirada distinta ni cambia las divisiones que vivimos todo este año. Insisto: la grieta está ahí latente”, añadió.
El titular de Ibarómetro, Ignacio Ramírez, aseguró que
“la sociedad viene recorriendo la transición con mayor calma que la que se observa en el sistema político y periodístico" y que
"pese a que la foto electoral del 22N haya alumbrado una suerte de empate ideológico en la sociedad, la política argentina está metabolizando la alternancia sin erupciones sociales o institucionales". Asimismo, agregó que la sociedad reúne una renovada ilusión y un amplio balance positivo del cilco que se cierra. Además, destacó que
"la mayoría de los argentinos se siente representado por alguna de las dos principales fuerzas políticas que interactúan en la escena política argentina: kirchnerismo y macrismo" y lo diferenció fuertemente con el ambiente que dejó la crisis del 2001. Finalmente, consideró que ambas fuerzas políticas
"constituyen las dos soluciones discursivas y políticas a la crisis de representación del 2001, son contemporáneos y mantienen entre si una simétrica rivalidad seguirá marcando el ritmo y los contenidos de la disputa política". Sin embargo, para Ramírez el proyecto encabezado por Mauricio Macri deberá atender un desafío muy duro, ya que "no ha ganado apalancado por una eufórica y masiva identificación con sus propuestas sino más bien por un sentimiento de cambio que pudo encolumnarse detrás de una única opción", sumado a que sobrepasó el 50% de los votos por poco.
Finalmente, Analía Del Franco, de Analogías, sostuvo que
“la opinión pública en líneas generales, ha adoptado una actitud de expectativa ante el nuevo gobierno, en un marco de tensión entre la dirigencia política entrante y saliente". "Un dato no menor es que los sectores de la población activos políticamente, pero también los periféricos, mantienen su inercia y ritmo de las campañas especialmente en la participación en las redes sociales", añadió.