Con motivo de atraer dólares,
la gestión de Cambiemos reglamentó el blanqueo de capitales, denominado formalmente "Régimen de Sinceramiento Fiscal" que mediante el artículo 13 permite el ingreso a quienes tengan juicios por dinero sin declarar, al establecer que abarca "las obligaciones que se encuentren en curso de discusión administrativa, contencioso administrativa o judicial en los ámbitos penal tributario, penal cambiario y aduanero".
Pese a que pasaron algunos meses desde que está en vigencia, los dólares previstos no llegaron. En este sentido según indicaron en el diario El Cronista desde el Gobierno comentan con asombro que
sólo se habrían blanqueado u$s 60 millones, cuando los menos optimistas esperaban 20.000 millones. Cabe recordar que a fin del mes próximo vence el plazo para el blanqueo de efectivo.
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En este marco el Presidente del Consejo Profesional de Ciencias Económicas de la CABA, señaló a La Nación, una serie de obstáculos a modificar para que el blanqueo sea un éxito:
1)
Los bancos ponen limitaciones a sus clientes para abrir las cuentas especiales, mucho más si no son clientes. Además condicionan la apertura a que los montos sean razonables con el patrimonio declarado. “Se requiere aquí una urgente intervención del Banco Central con miras al vencimiento del 31 de octubre”, enfatizó.
2) La carga de información del aplicativo original es otro obstáculo porque si se completa el aplicativo no es posible su modificación ni se puede volver atrás. “Se requiere la existencia de una DEMO o simulador que se pueda complementar para ser corroborado por el contribuyente y luego ser validado y presentado”, pidió el funcionario.
3) La conformidad del cónyuge, pariente o tercero constituye otro obstáculo. Para el titular del consejo profesional “no parece razonable invalidar el blanqueo por falta de conformidad”.
4) “Las normas legales obligan a adjuntar cierta documentación como extractos, valuaciones, balances y otros. En muchos casos, en el interior del país, no es fácil encontrar a martilleros públicos matriculados para hacer la tasación”, explicó.
5) Otro de los puntos que señaló es respecto a la confidencialidad de la presentación. En este sentido indicó que
“aun con la existencia del secreto fiscal, se produce una grave cuestión respecto de las declaraciones juradas del importe a las ganancias y bienes personales del año 2016 y posteriores, por los importes regularizados que pueden arrojar cifras muy significativas”.