A partir del inicio de la gestión del ex CEO de Shell, Juan José Aranguren, en la cartera de Energía, el aumento del combustible fue una constante. Sin embargo, se realizaban bajo un acuerdo entre el ministerio, las productoras de crudo y las refinerías y se preveía la actualización trimestral. A partir del 1 de octubre está reglamentación dejará de estar en vigencia y las empresas podrán aumentar el precio del combustible como gusten.
De esta manera, el Gobierno dejará a disposición de las compañías que venden el combustible la determinación del precio. Pese a esta liberalizacion, la producción del crudo continuará siendo subsidiada de parte del Estado. “En este contexto de precios internacionalizados y desregulados, mantener los subsidios al barril doméstico encarecerá el crudo local frente al importado y se perjudicarán YPF, PAE, Pampa Energía (dueña de Petrobras) y Tecpetrol”, señaló Federico Bernal, director del Observatorio de Energía, Tecnología y Infraestructura para el Desarrollo (OETEC).
En este marco, Bernal explicó que “la internacionalización del precio de los combustibles es el golpe de gracia a YPF”. “La estatal redujo sus inversiones dramáticamente, está siendo desplazada de los principales yacimientos no convencionales en Vaca Muerta, expende combustibles prácticamente al mismo precio que Shell y Axion y perdió un 5,2% de cuota de mercado por ventas al público de naftas y gasoil entre el año y medio de gestión macrista”, indicó.
Por su parte, debido a la devaluación constante de la moneda, las refinadoras ajustarán el precio de los combustibles por el precio internacional y por la cotización de la divisa estadounidense. En este sentido, Bernal consideró que “comprarán en dólares el petróleo, pero venderán combustibles en pesos y cuando el crudo disminuya en el mercado internacional, no trasladarán la baja a los combustibles, como sucedió siempre en mercados abiertos y anárquicos”.
Sin embargo, más que un mercado anárquico, se habilita (y profundiza) la regulación de los precios por parte de grandes grupos económicos. La anarquía, entonces, será para los consumidores.