El viernes pasado, se conoció una denuncia legal contra el ex gobernador de Tucumán y actual senador nacional, José Alperovich, por violaciones reiteradas a una joven de 29 años que es su sobrina y ex asistente personal.
“Durante un año y medio sufrí violaciones a mi integridad física y sexual. El avasallamiento fue demoledor. Tanto que ni siquiera pude ponerlo en palabras. Él oscilaba libre y cómodamente en los tres escenarios ante los que me posicionaba: el familiar, el laboral y el del horror de la intimidad que me forzaba a vivir con él”, dice la carta pública que acompañó la denuncia.
Ante esta situación, la presidenta de la Banca de la Mujer del Senado, Norma Durango, aseguró que Alperovich "debería por lo menos tomar licencia si no renuncia". También dijo que desde la Banca de la Mujer se "solidarizan con las mujeres que han sido acosadas dentro de este Senado".
Quien también pidió la licencia del senador tucumano fue Felipe Solá, “si yo fuera él, me pediría una licencia hasta que se defina el tema”, indicó. Sin embargo, el acusado de abuso sexual confirmó que no se pedirá licencia. “Yo no hice nada malo. No entiendo por qué entonces debería dar un paso al costado. Es obvio que toda esta denuncia es un operativo”, sostuvo entrevistado por el diario Clarín.
El legislador dijo que no tiene “por qué” pedir licencia. “Si hubiera hecho algo no tendría drama, pero no lo hice. Acá me escracharon públicamente y es todo un operativo. Yo ni hice ni ‘A’”, se defendió. Alperovich calificó a la denuncia como una “chantajeada” y opinó que “no” cree “que haya algo político por atrás”.
Por otra parte, el abogado tucumano Gustavo Morales presentará pasado mañana, el mismo día que regresa Alperovich, un pedido de remoción del legislador de ronismo Tucumán "por inhabilidad moral".
En diálogo con La Nación, el anogado explicó que la sanción "está prevista en el artículo 66 de la Constitución Nacional", que establece que la Cámara de Senadores "podrá con dos tercios de votos, corregir a cualquiera de sus miembros por desorden de conducta en el ejercicio de sus funciones, o removerlo por inhabilidad física o moral sobreviviente a su incorporación, y hasta excluirlo de su seno".
Morales recordó dos precedentes sobre remociones de legisladores nacionales de su cargo por inhabilidad moral: "El caso más emblemático es el de Ángel Luque, quien fue removido de su banca luego de que afirmara que si hubiera sido su hijo Guillermo quien asesinó a María Soledad Morales el cuerpo de la víctima nunca habría aparecido". Y agregó: "El otro caso, menos conocido, es el de una diputada nacional que agredió a un grupo de periodistas mientras cumplían sus funciones".
"Alperovich no puede seguir siendo senador nacional, porque moralmente es insostenible e inconcebible que ocupe una banca por la grave denuncia que pesa contra su persona, lo que representa una afrenta contra la Cámara de Senadores de la Nación", opinó Morales.