
Después de más de un año de intensas negociaciones que incluyeron todas las tribunas internacionales posibles,
hoy concluye un hito que, independientemente de las internas y dificultades que enfrenta el Gobierno, marcará el futuro: el board del Fondo Monetario Internacional debate y aprueba con una mayoría que se espera superior al 80% el programa de Facilidades Extendidas para refinanciar la deuda por USD 45.000 millones que tomó Mauricio Macri.
La semana pasada, el acuerdo que negoció la gestión de
Alberto Fernández con el ministro
Martín Guzmán a la cabeza obtuvo un aval parlamentario voluminoso en cuanto al apoyo opositor pero limitado en cuanto al volumen oficialista, ya que el trámite en ambas cámaras implicó el rechazo de una buena parte del
Frente de Todos.
La semana pasada el Presidente mantuvo una videoconferencia con
Kristalina Georgieva, la titular del FMI, a fin de analizar la situación económica global provocada por la guerra entre Rusia y Ucrania y remarcar el respaldo político que obtuvo el acuerdo con el organismo en el Congreso.
El acuerdo alcanzado se basa en lo que se conoce como Servicio Ampliado (Facilidades Extendidas; EFF, por sus siglas en inglés) que incluye 10 revisiones que se realizarán de manera trimestral durante dos años y medio. El primer desembolso se realizará luego de la aprobación del programa por parte del directorio del FMI. El resto de los desembolsos se hará luego de completarse cada revisión. El período de repago de cada desembolso es de 10 años, con un período de gracia de 4 años y medio, lo que implica comenzar a pagar la deuda a partir de 2026 y hasta 2034.
LA REUNIÓN DE HOY DEL FMI
En la jornada de hoy,
los representantes de los países que integran el directorio del Fondo se reúnen por primera vez en marzo y tratan dos temas: el acuerdo con Argentina y el caso de Rusia por la guerra con Ucrania, problemática mucho más complicada por razones obvias en la agenda del organismo.
Esta situación hace que se espere que el debate sobre la aprobación del Facilidades Extendidas de la Argentina se discuta en primer orden y demande menos tiempo de discusión que la suspensión o mantenimiento de Rusia como miembro pleno. Para dejar este tema en el centro de los tratamientos, la cuestión argentina sería tratada primero y habría pocos oradores, hecho que sería positivo para Buenos Aires por las habituales críticas de varios representantes incluso pese a que voten a favor.
No obstante todo, la aprobación no corre riesgos: la directora gerenta del FMI ya adelantó a Fernández y al ministro de Economía que el board del organismo multilateral aprobará el acuerdo para refinanciar los USD 45.000 millones que contrajo Macri en 2018.
En total el board está integrado por 24 directores ejecutivos que representan porcentualmente diferentes niveles de poder dentro del organismo. Estados Unidos, Japón, Alemania, Francia y el Reino Unido pueden elegir un director sin ayuda de ningún otro país. China, Arabia Saudí y Rusia eligen de facto un director cada uno; mientras que los 16 restantes lo eligen según bloques de estados. Argentina, a través del enviado local, Sergio Chodos, ocupa el grupo con Bolivia, Chile, Perú, Paraguay y Uruguay.
La posible ausencia de Rusia en la votación, con el apoyo garantizado de ese país que iba a tener Argentina, no cambiaría el éxito de la Argentina en el directorio del Fondo. Se calcula que el país tendría ya garantizado un apoyo global del 70% y chances de llegar al 80%.
Al 70% se accede con Alemania, Francia, España y otros países europeos que votarían a favor, sumando además otros estados clave que, se descarta, también avalarían a la Argentina. En este grupo se incluían a Rusia y China, sumando los países árabes (especialmente los del Golfo Pérsico, con presencia fuerte en el directorio del FMI). También, por razones, lógicas, toda América Latina y África.
Se espera más consensos con países como Canadá y lo que resta de la Unión Europea, con lo que el porcentaje se elevaría a cerca del 70%. Faltaría así conseguir sólo un 10% más para lograr el 80%. Será el turno de revisar lo que decidan países como Japón, Holanda y otros estados con cierto peso dentro del directorio, de habitual mirada crítica.
En el tema votos del board, la situación está marcada de manera clara. Cada estado soberano tiene un porcentaje de votos dependiendo de su PBI; reservas y aportes directos al funcionamiento del organismo con sede en Washington. En el caso actual, como en todos, es imprescindible que el director norteamericano avale el pedido, ya que su voto a favor, en contra o su abstención define la suerte de la propuesta argentina. Pero está garantizado.