09.03.2023 / SAS

Una de cada seis Sociedades de Acciones Simplificadas se utilizó para emitir facturas falsas

La vicepresidenta Cristina Kirchner difundió en redes un relevamiento oficial que señala que la figura de las SAS, creada durante la gestión macrista, permitió la emisión de facturas apócrifas y maniobras de evasión de impuestos que le sirvió a bandas criminales como “Los Monos”:



 

Una de cada seis Sociedades por Acciones Simplificadas (SAS) se utilizaron para emitir facturas apócrifas, según lo difundió la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner a través de sus redes sociales.  Si bien el oficialismo presentó un proyecto de ley en el parlamento para modificar esa estructura, la oposición lo bloqueó y perdió estado parlamentario.

Según un relevamiento de la AFIP del 2020, de las 12.000 SAS registradas hasta ese momento, unas 2.000 emitieron facturas apócrifas para lavar, es decir, una de cada seis se utilizó para fines delictivos. En el plan estratégico que elaboró el organismo recaudatorio en 2021 consta que el 70% de las facturas truchas fueron emitidas por estas formas societarias que impulsó Macri.

Es que en 2017, en el marco del “apoyo al capital emprendedor”, el gobierno macrista creó la figura de las SAS y permitió generar compañías en 24 horas, de forma automática, sin control de personas humanas, sin necesidad de aportar capital ni de especificar el objeto de la empresa.

La emisión de facturas apócrifas y el posterior cómputo del crédito fiscal ficticio constituye una de las maniobras de evasión de impuestos más generalizadas en Argentina. La persistente magnitud de este delito tributario se vio incrementada significativamente durante los años previos a la pandemia, como consecuencia de la creación en 2017 de la figura Sociedad por Acciones Simplificadas (SAS)”, sostuvo el documento oficial.

Fuentes de la Inspección General de Justicia (IGJ) confirmaron a Ámbito Financiero que “el 98% de las SAS de la Ciudad de Buenos Aires no lleva los libros que exige la ley, mientras que el 62% no lleva ningún libro”. Básicamente no poseen libros contables por lo que “no quedan rastros de su operatoria”.

Esto también se extiende a ámbitos presenciales, donde el resultado fue que “en un porcentaje superior al 90% en que se fue a verificar las sedes sociales, el domicilio era falso o inexistente”.

Con jurisdicción exclusiva en la Capital Federal, el organismo que conduce Ricardo Nissen endureció los controles. Para extender el efecto a nivel nacional, el bloque oficialista presentó un proyecto de ley de reforma de las SAS en el Congreso. La iniciativa obtuvo rápidamente la media sanción en el Senado, pero como fue bloqueada por la oposición en Diputados esta semana y perdió estado parlamentario.

Claramente las SAS sirvieron como fachada para lavar el dinero de bandas criminales, ese es el caso de  “Los Monos”: la banda generó unas 40 empresas fantasma, emitió más de 10.000 facturas apócrifas y lavaron unos $1.200 millones, e incluso continuaron operando desde la cárcel. 

Las acciones de Los Monos repercutieron en La difusión en la política, al punto de que Oscar Parrilli la detalló en un hilo de Twitter que luego replicó la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner.