
Por primera vez en más de un año y medio, familiares y allegados de presos políticos venezolanos recluidos en la cárcel El Rodeo I, ubicada en las afueras de Caracas, pudieron ingresar este domingo para visitar a los detenidos, en una medida que no se registraba desde hace meses y que se da en un contexto de incertidumbre por posibles liberaciones.
Según reportaron medios internacionales, desde tempranas horas de la mañana decenas de familiares se presentaron en las inmediaciones del penal para tener noticias de sus seres queridos, luego de un período en el que las visitas habían sido suspendidas en ese centro. Entre los internos para quienes se permitieron las visitas se encuentran dirigentes opositores como Freddy Superlano, así como el gendarme argentino Nahuel Gallo, cuya situación generó atención internacional y expectativa familiar.
La decisión se produce en medio de un proceso más amplio que incluiría la excarcelación de algunos presos políticos en distintas cárceles venezolanas, aunque avanza de manera lenta y sin comunicados oficiales claros sobre listas o cronogramas de liberaciones. En los días previos, las autoridades permitieron algunas liberaciones en otros centros penitenciarios como El Helicoide y Yare, pero las familias aseguran que no hay información oficial ni notificaciones previas claras, y muchas veces son avisados pocos minutos antes de cada excarcelación.
Organizaciones defensoras de derechos humanos y grupos de apoyo a presos políticos mantienen vigilia frente a los centros de detención, reclamando la liberación masiva y definitiva de todos los detenidos por motivos políticos y denunciando condiciones opacas en el proceso. La apertura de visitas en El Rodeo I representa un paso en un contexto marcado por la presión internacional y la exigencia de transparencia, aunque persisten incertidumbre y expectativas entre los familiares sobre el destino de los reclusos.