22.01.2026 / Discurso libertario

Milei dijo en Davos que "enseña a pescar", pero destruyó el empleo formal y multiplicó los planes

Javier Milei revalidó en Davos el discurso liberal según el cual se debería abandonar la asistencia social para poder generar trabajo. Sin embargo, en sus primeros dos años 270.852 asalariados formales perdieron su empleo, mientras aumentó en 120 mil los monotributistas y llevó los planes sociales a un récord de más de 6 millones.





El presidente Javier Milei celebró sobre el escenario del Foro Económico Mundial de Davos el hecho de supuestamente haber, no solo “enseñado a pescar”, sino también el de haber “dejado de regalar el pescado” a los sectores vulnerables para que “creen su propia empresa pesquera”. Rápidamente, dicho relato puede ser rebatido por los hechos y datos recientes, que indican tanto el notorio incremento de los planes sociales, como la destrucción del empleo formal que, según advirtió en octubre pasado el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), dejó fuera del sistema a más de 270.000 asalariados.

En primer lugar, lejos de una retirada del Estado en materia de asistencia, la política social se consolidó durante la gestión de Milei como el principal sostén de ingresos para millones de hogares. A diciembre de 2025, el documento elaborado por la Oficina de Presupeusto del Congreso indica que las transferencias en materia social superaron las seis millones de prestaciones, con más de 4,1 millones de titulares vinculados a ingresos para la infancia, incluidos beneficios por discapacidad, y alrededor de 2,5 millones de familias que reciben ayuda alimentaria. En síntesis, el nivel de cobertura más alto registrado fuera de contextos excepcionales como la pandemia.



En ese sentido, datos oficiales arrojan que la asistencia social fue la única política que logró sostenerse por encima de la inflación. En contraste, el salario mínimo perdió capacidad de compra mes tras mes y hoy cubre apenas una porción de la Canasta Básica Total, profundizando el deterioro de los ingresos laborales incluso entre trabajadores registrados.

La expansión de la ayuda social se transformó así en una herramienta central para aplacar estallidos sociales frente al ajuste macroeconómico, al permitir sostener un piso mínimo de consumo en los sectores más golpeados por la devaluación y la recesión.

En paralelo, el mercado de trabajo formal siguió un camino inverso. Según el SIPA, octubre marcó una profundización de la caída del empleo registrado y confirmó que, en los primeros dos años del actual gobierno, 270.852 asalariados formales perdieron su puesto. El impacto fue más severo en el sector privado que en el público, y se extendió a casi todos los grandes rubros de la economía, incluidos el empleo en casas particulares, que cayó por encima del promedio general.

Los datos muestran además que el proceso no fue homogéneo, sino persistente. Tras una fuerte destrucción de empleo en el primer semestre de 2024, el mercado laboral atravesó meses de estancamiento y volvió a retroceder hacia mediados de 2025. A nivel sectorial, la caída fue generalizada: industria manufacturera y construcción acumularon retrocesos de dos dígitos respecto de noviembre de 2023, mientras que solo actividades puntuales, como la pesca, lograron evitar el desplome.

La industria aparece como uno de los focos más críticos, dado que, en los últimos dos años se perdieron más de 60.000 puestos industriales registrados, con ramas que llegaron a retrocesos cercanos al 15%, como el sector textil. A ese escenario se sumó el cierre de empresas y la reducción sostenida de personal en actividades como la metalurgia, donde la mayoría de las firmas no espera una recuperación del empleo en el corto plazo.



La construcción, golpeada por el freno de la obra pública nacional, y el sector automotriz, afectado por la caída de la producción y la mayor penetración de importados, completan un cuadro en el que la mejora de algunos indicadores macroeconómicos no se traduce en más trabajo. El resultado es un modelo que, lejos de “enseñar a pescar”, expulsa empleo formal y refuerza la dependencia de millones de personas al sistema de ayuda social que tanto desprestigió la administración de Milei.