El Gobierno de Javier Milei registró en menos de 24 horas la salida de cinco funcionarios de áreas estratégicas, con renuncias y desplazamientos en Transporte, la Unidad de Información Financiera y entes reguladores. El episodio, dejó en evidencia tensiones por el caracter precipitado de los recambios dentro de la administración nacional.
El primero en anunciar su retirada fue el secretario de Transporte Luis Pierrini, quien dejó el cargo tras quedar bajo la lupa por una denuncia vinculada al manejo de fondos de la tarjeta SUBE, un esquema que habría generado un perjuicio millonario al Estado a partir de la manipulación de datos técnicos del sistema de pagos del transporte público.
Poco después, los presidentes de Trenes Argentinos Operaciones y Trenes Argentinos Infraestructura, Gerardo Boschín y Leonardo Compelatore, pusieron sus funciones a disposición, concentrando en pocas horas una serie de movimientos en un área atravesada por tensiones operativas y cuestionamientos de gestión.
La situación se agravó con la renuncia de Paul Starc a la conducción de la UIF, luego de resistirse a modificar las normas antilavado para adecuarlas a la ley de “Inocencia Fiscal”, una decisión que, según fuentes del organismo, podía entrar en conflicto con la legislación vigente y exponer a la Argentina ante el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI).
La quinta salida en menos de un día fue la de Carlos Casares, quien dejó la intervención del Ente Nacional Regulador del Gas, en un contexto marcado por la inminente puesta en marcha del nuevo organismo que unificará la regulación del gas y la electricidad y que redefinirá el mapa de los entes energéticos.
El episodio se inscribe en una tendencia más amplia que atraviesa a la administración libertaria desde su inicio, con decenas de funcionarios de primer y segundo nivel que dejaron sus cargos por renuncias o desplazamientos, incluyendo responsables de organismos técnicos, empresas públicas y áreas estratégicas del Poder Ejecutivo.
Desde la Casa Rosada sostienen que los cambios forman parte de un proceso de reordenamiento para consolidar el rumbo de gestión, mientras que otras lecturas advierten que la persistencia de salidas en puestos clave puede impactar en la continuidad administrativa y en la ejecución de políticas públicas en un contexto político y económico aún inestable.