El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, endureció su postura contra Cuba al amenazar con un bloqueo naval total que buscaría cerrar por completo el ingreso de petróleo a la isla, en un contexto marcado por el ataque a Venezuela a principios de enero y los efectos del freno al suministro venezolano tras la operación militar que derivó en la captura de Nicolás Maduro.
La advertencia fue transmitida en reuniones diplomáticas realizadas en la Embajada estadounidense en La Habana, donde el representante de negocios Mark Hammer lanzó un mensaje directo al personal extranjero: "Si todavía no tenés tu maleta lista, tenés que hacerla”, advirtió.
En ese contexto, varios países de América Latina comenzaron a activar planes de evacuación de su personal diplomático y a revisar la situación de sus ciudadanos en Cuba, en coordinación con otras embajadas, ante el aumento de la tensión regional, el riesgo de un colapso energético y la posibilidad de un agravamiento del conflicto con Estados Unidos.
Funcionarios republicanos reforzaron esa línea y aseguraron que el endurecimiento del cerco será inédito, al tiempo en que sostuvieron que “los cubanos se quejaron durante años del ‘bloqueo’. Pero ahora va a haber un bloqueo de verdad. No va a entrar nada. No llegará más petróleo”, en alusión al embargo vigente desde hace más de seis décadas.
La Casa Blanca analiza así un bloqueo naval que sería el primero desde la crisis de los misiles de 1962, con el objetivo de impedir cualquier envío de crudo hacia Cuba, una medida que, según analistas energéticos, podría empujar a la isla a un colapso económico acelerado ante la falta de combustible para sostener su actividad básica.
En paralelo, Trump firmó una orden ejecutiva que habilita la imposición de aranceles a países que vendan o suministren petróleo a Cuba, estableciendo un mecanismo de sanciones evaluadas caso por caso, mientras embajadas extranjeras y grandes empresas comenzaron a activar planes de evacuación y contingencia frente al escenario de máxima tensión.
Con reservas de crudo que alcanzarían apenas para dos o tres semanas, de acuerdo a datos del sector, Cuba enfrenta un agravamiento de la crisis energética y social, mientras desde Washington el discurso se vuelve cada vez más explícito y el propio Trump asegura que la isla “está a punto de caer”.