Los activos argentinos cerraron enero con saldo positivo, apalancados por la política de compras de divisas del Banco Central, que fortaleció las reservas y sostuvo una compresión del riesgo país superior al 13% en el mes. Ese movimiento permitió que el indicador se ubicara por debajo de los 500 puntos básicos, un umbral simbólico para la plaza local, aun en un contexto global adverso.
En la última rueda del mes, sin embargo, los bonos en dólares operaron a la baja en Wall Street y el riesgo país registró un leve rebote hasta los 496 puntos. La corrección respondió más al humor externo que a factores locales, en una jornada marcada por la toma de ganancias y la cautela de los inversores internacionales.
El mercado accionario mostró una dinámica distinta. El S&P Merval sostuvo la tendencia positiva del mes y avanzó en pesos y en dólares, con subas destacadas en papeles industriales y energéticos. En el balance de enero, el índice líder acumuló ganancias superiores al 5%, acompañando la mejora financiera general.
A nivel internacional, Wall Street atravesó un enero volátil. Tras un arranque con máximos históricos impulsados por expectativas tecnológicas, el mes derivó en movimientos erráticos por tensiones geopolíticas y definiciones políticas en Estados Unidos. En ese marco, la baja del dólar a nivel global también favoreció a las monedas de la región.
En el plano local, el tipo de cambio mayorista cerró el mes con una caída superior al 10% y se convirtió en otro ancla para la estabilidad financiera. La combinación de reservas en alza, dólar contenido y riesgo país en retroceso volvió a poner en agenda la discusión sobre el endeudamiento externo, aunque el contexto dejó en claro que cualquier regreso a los mercados internacionales siguió condicionado por la volatilidad global y por una historia reciente que el mercado todavía no olvidó.