El inicio de febrero mostró un cambio de clima en los mercados financieros, con caídas en los bonos soberanos en dólares y una nueva jornada negativa para las acciones argentinas. El retroceso se dio luego de un enero marcado por fuertes subas, en un contexto donde la estabilidad se sostuvo más por expectativas financieras que por mejoras estructurales de la economía real.
Los títulos públicos en moneda extranjera bajaron hasta 0,3%, con descensos encabezados por el Bonar 2029 y el Global 2029. En paralelo, los bonos ajustados por CER operaron de manera mixta, aunque el PARP registró una caída más pronunciada, mientras que en el segmento de tasa fija se destacó la baja del TO26.
En este escenario, el riesgo país se ubicó en torno a los 491 puntos básicos, manteniéndose por debajo del umbral de los 500 puntos. El dato reflejó una leve corrección desde mínimos recientes, pero sin alterar la tendencia de compresión registrada durante enero, impulsada por la especulación financiera y el ajuste fiscal.
El mercado accionario también mostró números en rojo. El S&P Merval cayó cerca de 1,4% en pesos y alrededor de 1,5% medido en dólares, con el índice en la zona de los 2.100 puntos. Se trató del cuarto descenso consecutivo, luego de un mes previo de subas aceleradas que dejó valuaciones exigentes.
En Nueva York, los ADRs de empresas argentinas acompañaron la tendencia negativa, con bajas generalizadas entre los principales papeles. El comportamiento de las acciones reflejó la cautela de los inversores frente a un modelo económico que priorizó la disciplina financiera, pero que continuó mostrando tensiones en materia productiva, salarial y de actividad.