La Confederación General del Trabajo se aboca en estos días a definir su estrategia frente al inicio del debate de la reforma laboral en el Senado. Entre las primeras medidas se destaca el contacto con gobernadores, la convocatoria a movilizaciones y a una reunión de Consejo Directivo, aprovechando que el Gobienro, según advierte la cúpula sindical, “no tiene los votos”.
El primer paso será este martes, a través de una reunión del triunvirato de la CGT con el gobernador de Córdoba y miembro de Provincias Unidas, Martín Llaryora. Será el primer encuentro del año con un mandatario provincial, en el marco de las negociaciones por el capítulo de la reforma que reduce impuestos coparticipables a las empresas y que genera resistencia entre las provincias.
En paralelo, los gremios más combativos de la central obrera pusieron en marcha una serie de movilizaciones en el interior del país, con marchas previstas para este jueves 5 en Córdoba y el martes 10 en Rosario, mientras se organiza una protesta para el día en que el proyecto llegue al recinto del Congreso, en rechazo a lo que los sindicatos definen como una “modernización laboral” que recorta derechos.
En ese contexto, el secretario adjunto de Camioneros, Pablo Moyano, reapareció públicamente en una reunión con el titular de la UOM, Abel Furlán, uno de los referentes del sector más duro de la CGT, donde ambos coincidieron en “rechazar la reforma laboral del Gobierno” y ratificaron “el apoyo a la movilización el día que el proyecto se trate en el Congreso, en defensa del trabajo y los derechos laborales”.
El viernes próximo, la conducción de la CGT reunirá a su Consejo Directivo en la sede de Azopardo para definir las medidas a adoptar durante la semana del 10, cuando se espera el tratamiento de la iniciativa. En la antesala, desde la central adelantan que no se quedarán “con los brazos cruzados” y que existe “una estrategia de reserva”.