En el mercado mayorista, el tipo de cambio cayó cuatro pesos y cerró en $1.447, alejándose del techo de la banda cambiaria, que quedó establecido en $1.567,85 tras la última actualización. La baja llegó luego de una semana previa de subas acumuladas y se apoyó en una mayor oferta de divisas, principalmente por la liquidación del complejo agroexportador y colocaciones de deuda corporativa en dólares.
En el segmento minorista, el Banco Nación vendió el dólar a $1.465, cinco pesos por debajo de la rueda anterior. Con ese valor, el dólar tarjeta se ubicó en $1.904,50, mientras que el promedio de entidades relevado por el Banco Central lo dejó en torno a los $1.469. En paralelo, los dólares financieros mostraron movimientos acotados: el MEP subió levemente y el contado con liquidación retrocedió, reflejando un mercado contenido pero lejos de despejar incertidumbres.
El dato político-económico de fondo estuvo en la dinámica de las reservas. El Banco Central cerró enero con compras netas superiores a los 1.100 millones de dólares, un resultado explicado casi exclusivamente por el ingreso estacional del agro y no por una recuperación genuina de la confianza. En ese marco, el dólar blue descendió hasta los $1.450, su valor más bajo desde mediados de diciembre, reforzando la sensación de atraso cambiario que ya comenzó a generar advertencias en sectores como el turismo y la industria.
Así, el inicio de febrero encontró a un mercado cambiario momentáneamente más calmo, pero sostenido por equilibrios frágiles. La pausa del dólar oficial no disipó las dudas sobre la sostenibilidad del esquema libertario, que dependió de factores externos y transitorios para mostrar estabilidad, mientras la economía real siguió acusando el impacto de un tipo de cambio cada vez más retrasado.