Los ADRs argentinos registraron caídas generalizadas de hasta 4,1%, con Telecom a la cabeza, seguida por Edenor e IRSA. El clima negativo también alcanzó a otras compañías, como Bioceres Crop, que se desplomó más de 13%, reflejando la creciente volatilidad que rodea a los papeles locales en el exterior. Solo algunos activos mostraron leves subas, en un escenario claramente dominado por las ventas.
En el segmento de renta fija, los bonos soberanos en dólares operaron mayormente en terreno negativo. Los Bonares mostraron bajas casi generalizadas, mientras que los Globales anotaron retrocesos marginales. En ese contexto, el riesgo país se ubicó en torno a los 496 puntos básicos, lejos del optimismo que el oficialismo intentó instalar tras el rally financiero de enero.
El trasfondo de la jornada estuvo marcado por las declaraciones del ministro de Economía, Luis Caputo, quien ratificó que el Gobierno no tiene previsto volver a los mercados internacionales de deuda en el corto plazo. La estrategia oficial apuntó a emitir bajo ley local y en pesos, una señal que el mercado leyó como una confirmación de las dificultades para acceder al crédito externo.
En la plaza local, el S&P Merval también sintió el impacto. Tras una apertura en alza, el índice líder revirtió la tendencia y cerró con una baja de más del 1% en pesos, con fuertes retrocesos en acciones industriales y energéticas. Así, el mercado volvió a exhibir el costo financiero del rumbo económico libertario, en una jornada que dejó más dudas que certezas sobre la sostenibilidad del plan oficial.