Los senadores Guillermo Andrada (Catamarca), Sandra Mendoza (Tucumán) y Carolina Moisés (Jujuy), quienes responden a los gobernadores Raúl Jalil, Osvaldo Jaldo y Gustavo Sáenz, y recordados por su acción más reciente, la de facilitar el quórum y la aprobación de la reforma laboral en Diputados, prevén desprenderse del interbloque peronista en el Senado para ganar autonomía política en una decisión que impacta de lleno en el equilibrio interno de Unión por la Patria.
La ruptura se produce después de que parte de ese espacio acompañara iniciativas clave del Ejecutivo, como el Presupuesto 2026 en diciembre, así como en la antesala de la sanción de la reforma laboral, lo que terminó de tensionar el vínculo con la conducción del bloque que encabeza José Mayans.
Convicción Federal, integrado por cinco senadores, venía marcando diferencias con el kirchnerismo en la estrategia parlamentaria, incluyendo la integración de comisiones y el vínculo con el oficialismo. La distancia con Mayans y Anabel Fernández Sagasti fue señalada como uno de los factores del quiebre.
No está claro si la escisión abarcará a la totalidad del bloque, ya que Fernando Rejal, cercano al gobernador riojano Ricardo Quintela, mantiene sintonía con Cristina Kirchner. El resto de los integrantes responde a mandatarios provinciales que sostienen canales de diálogo con la Casa Rosada.
En caso de concretarse la salida de los tres senadores, el interbloque peronista quedaría reducido a 25 bancas, a 12 del quórum propio, en lo que sería su piso histórico desde el retorno de la democracia en 1983.
La fractura deja expuesta la disputa estratégica dentro del PJ entre quienes sostienen una oposición alineada con la líder del peronismo, y quienes priorizan un vínculo más pragmático con la Casa Rosada, una diferencia que se profundizó tras el apoyo al Presupuesto 2026 y el tratamiento de la reforma laboral.