En una maniobra inédita desde el regreso de la democracia, La Libertad Avanza cedió la vicepresidencia del Senado a un sector del peronismo aliado y dejó sin representación al kirchnerismo en la mesa de autoridades. La jugada impactó de lleno en el bloque que conduce José Mayans y que tiene como principal referencia política a Cristina Kirchner, en un reordenamiento que profundiza la fractura opositora.
La decisión fue anunciada por la titular del bloque libertario, Patricia Bullrich, quien propuso además la reelección de Bartolomé Abdala como presidente provisional del Senado, junto a la radical Carolina Losada como vicepresidenta segunda y a Alejandra Vigo en otra de las vicepresidencias. “Ofrecimos la vicepresidencia a Moisés para afianzar una mayoría de 47 senadores”, sostuvo Bullrich ante la prensa.
Y agregó: “Nosotros creemos que el gobierno está construyendo una mayoría, construyendo gobernabilidad, sacando leyes muy importantes, y eso significa que aquellos senadores que quieran acompañar esta propuesta reformista que tiene el gobierno, son los que nosotros creemos que tienen que estar ocupando esos cargos. Esa esa vicepresidencia era para un miembro del Partido Justicialista, eso fue respetado porque Moisés viene del PJ”.
Desde el interbloque que preside José Mayans la reacción fue inmediata. El legislador denunció un “atropello” y apuntó contra la ministra libertaria: “teniendo en cuenta que atropella sin ningún problema y está acostumbrada no a respetar la ley y el reglamento”. Con 25 integrantes, el espacio quedó sin representación en la conducción del cuerpo, en lo que interpretan como un intento de disciplinamiento político.
La votación que consagró a las nuevas autoridades reunió 45 votos afirmativos, 24 negativos y una abstención. Con ese esquema, el oficialismo consolidó una mayoría ampliada junto a la UCR, el PRO y bloques provinciales, y quedó a un voto de los dos tercios. En paralelo, el Senado designó a los representantes de la Auditoría General de la Nación: el libertario Mariano Piazza, el justicialista Javier Fernández y el radical Luis Naidenoff. La reconfiguración del tablero parlamentario dejó una señal clara: el Gobierno avanzó en acuerdos con sectores dialoguistas mientras marginó al kirchnerismo del centro de decisiones institucionales.