Los títulos de mayor plazo registraron nuevas bajas, con retrocesos de hasta 2,1%, encabezados por el Global 2046. También operaron en terreno negativo el Bonar 2041 y el Bonar 2035, mientras que los Globales con vencimientos intermedios mostraron descensos cercanos al 1%. La tendencia reflejó la persistente desconfianza de los inversores respecto del rumbo económico y las perspectivas de financiamiento.
En paralelo, los ADRs argentinos negociados en Wall Street operaron mayoritariamente a la baja, con caídas de hasta 2%. A contramano de ese movimiento, el S&P Merval logró sostener una leve suba impulsado por algunas acciones del sector energético, lo que evitó un retroceso más pronunciado en la plaza local.
Más allá del escenario global, los analistas también señalaron interrogantes vinculados a la dinámica doméstica. Si bien el Banco Central mantuvo un ritmo de compras de reservas, el mercado continúa sin identificar factores que permitan mejorar la valuación de los activos argentinos y reducir la brecha de riesgo frente a otros países emergentes.